Ribadesella baraja un tren desde Llovio para solucionar la falta de aparcamiento

Un coche busca huecos libres en el aparcamiento situado junto a la plaza de abastos. /  FOTOS: XUAN CUETO
Un coche busca huecos libres en el aparcamiento situado junto a la plaza de abastos. / FOTOS: XUAN CUETO

El Ayuntamiento analiza varias opciones de parking en distintos puntos, desde la plaza de abastos y la estación a La Atalaya y El Tocote

GLORIA POMARADARIBADESELLA.

La necesidad de generar aparcamientos en Ribadesella es «imperiosa» y las soluciones múltiples. Para solventar esa problemática que afecta especialmente a los meses de verano, el Ayuntamiento baraja cinco opciones de parkings en distintos enclaves de la villa y alrededores, todos ellos sujetos a ventajas e inconvenientes. «La idea inicial que podíamos tener era valorar los aparcamientos en altura en la zona del puerto, que pueden ser los que hay al lado de la plaza de abastos o donde está la estación de autobuses», explica el alcalde, Ramón Canal (PSOE). La ubicación de la terminal de buses presenta no obstante desventajas relacionadas con la calle de entrada, un «callejón estrecho» entre naves y el cuartel de la Guardia Civil. «Si metes ahí cuatrocientos coches en pleno agosto igual puedes montar un lío, el remedio puede ser peor que la enfermedad», valora el primer edil. La alternativa del entorno de la plaza de abastos sería a priori «más fácil», señala, ya que «se podría entroncar con la rotonda del puente y darle un poco más de agilidad al tráfico». En ambos casos, el parking sería en altura, lo que ocasionaría cierto impacto visual. Atendiendo a esa variable, el aparcamiento de la estación «quedaría mejor porque es el que menos se ve», apunta Canal.

A esos dos posibles emplazamientos se suman distintos espacios distribuidos por la villa, uno de ellos el correspondiente a la zona escolar de La Atalaya. «En la parte de arriba ya tenemos un pequeño aparcamiento, podríamos bajarlo incluso y meter alturas», dice el regidor. La opción se complica de nuevo por los accesos, que «bajo ningún concepto» podrían discurrir por la calle Marqueses de Argüelles. «La caravana te puede llegar a Arriondas», teme. Por ello, entre las soluciones previstas por el equipo de gobierno figura el habilitar una «entrada por donde el cementerio, esa bajadona si se ensancha da mucha menos sensación de pendiente».

Un cuarto planteamiento en estudio es el de llevar el parking al otro lado del puente, entre la parte posterior del Tocote y las actuales naves. «Sería tunelar el montículo, allí detrás te caben todos los coches del mundo», considera Canal. De nuevo, surgen los inconvenientes, en este caso derivados de trabas de otras administraciones para «pinchar en la carretera general». «Puede no tocarse y entrar por lo nuestro», cree el alcalde. En cuanto a la instalación, sería una estructura abierta de hormigón, también en altura, que podría combinarse con otros medios de movilidad, como la bicicleta eléctrica. «Coges una de las que tendríamos allí enchufadas y pasas el puente. Podría ser una solución perfecta para la playa y el centro», detalla. En quinto lugar, la propuesta sobre la mesa es la de generar un aparcamiento disuasorio en Llovio, donde los visitantes tomarían un tren que discurriría por las vías de la antigua Feve, actualmente en desuso. El regidor destaca que esa alternativa constituiría incluso un reclamo turístico, pues podría habilitarse una locomotora clásica. No obstante, reconoce, es la más complicada de las cinco, ya que presenta contras como los horarios y el llegar a acuerdos con Adif.

Más de cuatro millones

¿Por cuál de las cinco opciones se decantarán finalmente? «En principio por la que menos problemas burocráticos nos dé», dice Canal, consciente de que todas ellas suponen «concesiones y necesitan estudios de impacto ambiental porque están en zonas afectadas». «En cuanto lleguen los nuevos consejeros empezaremos a entrevistarnos con ellos», avanza. A la ecuación se suma además el problema del dinero. Las estimaciones que posee el Ayuntamiento sitúan entre los tres y los cuatro millones de euros el coste de un parking «pequeño». «Se mirará el criterio económico si lo tenemos que hacer nosotros, pero tampoco descartamos crear una sociedad mixta de explotación», indica. El socialista apunta además a la posibilidad de aplicar «fórmulas de recuperación de la inversión», desde «vender parte de las plazas, alquilar otras en continuo y dejar otras en rotación».

Respecto a la zona azul en el casco planteada por el anterior gobierno, el alcalde considera que puede dar «muy buen resultado de cara a los comercios, pero no podemos abrasar a la gente sin darle una alternativa». Una vez habilitado ese parking, la apuesta de Canal va dirigida a hacer del centro de la villa «lo que se conoce como ciudades lentas, exentas de coches. Ribadesella pide zonas peatonales y ajardinadas en el casco».