La saga de la cucaña continúa en Lastres

Uno de los participantes, en el momento de su caída en la cucaña de Lastres. / FOTOS: XUAN CUETO
Uno de los participantes, en el momento de su caída en la cucaña de Lastres. / FOTOS: XUAN CUETO

El joven Santiago Martínez, de los 'Chicaguinos', vence en una edición marcada por el recuerdo a José Enrique Roza 'Pistón'

G. POMARADALASTRES.

Las hubo resbaladizas, con voltereta, en plancha y con sonoras zambullidas contra las aguas del puerto. Esa espectacularidad de la caídas de la cucaña de Lastres se aderezó la pasada tarde con los éxitos rozados con la punta de los dedos por los participantes que más consiguieron avanzar por el eucalipto suspendido sobre el Cantábrico. La tarde comenzaba en la villa marinera con un minuto de silencio en recuerdo de José Enrique Roza 'Pistón', tradicional encargado de engrasar el tronco y fallecido el pasado verano, apenas una semana después de celebrar la cucaña.

De tornar escurridizo el eucalipto se encargaba en esta ocasión la nueva comisión de fiestas, encabezada por Luis Carrandi, que logró reunir un total de 42 participantes -tres de ellos mujeres- llegados desde toda Asturias y puntos tan distantes como Miami. Con el público concentrado tanto en el espigón como en las propias aguas, bien a bordo de embarcaciones, tablas de 'paddle surf' o colchonetas, daba inicio una competición marcada por una regla: pasar la cucaña a la carrera hasta arrancar del extremo el ramo de laurel.

El preciado tesoro lo rozaron los locales Santiago Cubiella y Javier Fernández, desclasificados por el jurado al entender que se arrastraron por el palo. Tuvo que llegar la tercera ronda para que otro lastrín, Santiago Martínez Menéndez, consiguiera arrancar el laurel según dictan las normas. La de ayer fue su segunda victoria tras la de 2017 y una más que añadir a la cuenta de la mítica saga de los 'Chicaguinos', familia que atesora continuos éxitos en el juego. «La clave es la tranquilidad», contó el joven, de 23 años. Tras él se clasificaron Cubiella y Fernández y entre los tres se repartieron los más de cuatrocientos euros recaudados por la organización.

Una vez rendidos los honores a los campeones, la fiesta de San Roque llegó a su fin con la suelta de patos y patinos de goma en el puerto y, ya de noche, con verbena y descarga de fuegos artificiales.