Siete décadas de Bollu en Arriondas

Luismi Álvarez, Juan Antonio Caldevilla y Manuel Martino, miembros de la directiva, junto al Monumento de la Peruyal en honor a los fundadores de la fiesta parraguesa. /  FOTOS: XUAN CUETO
Luismi Álvarez, Juan Antonio Caldevilla y Manuel Martino, miembros de la directiva, junto al Monumento de la Peruyal en honor a los fundadores de la fiesta parraguesa. / FOTOS: XUAN CUETO

Creada en 1949 por un grupo de amigos, la cita ha ido creciendo gracias al aliciente del desfile de carrozas y al trabajo de la sociedad de festejos La fiesta de La Peruyal celebra su aniversario en un momento de «fortaleza»

G. POMARADAARRIONDAS.

Corría 1949 cuando un grupo de amigos decidió fundar su propia fiesta en el barrio de La Peruyal, en Arriondas. Acordaron bautizarla como El Bollu y celebrarla el último fin de semana de julio, una tradición que, setenta años después, sigue manteniéndose en la capital parraguesa. «Algunos dicen que eran cuatro y otros que cinco amigos que paraban donde ahora está la oficina, hablaron de hacer una fiesta y así empezaron», cuenta el presidente de la sociedad de festejos La Peruyal, Juan Antonio Caldevilla. El Bollu de Ichaso, Linó, Tomás Cueto, Cuadriello y Celso 'El Pintor', relata, acabó convirtiéndose en «un éxito» gracias a la entrega de los parragueses y al aliciente del desfile de carrozas, por aquel entonces armadas sobre carros y movidas por ganado vacuno. Consagrada a San Bernardo de Claraval, la fiesta aúna desde entonces la esencia de la romería y la tradición asturiana con la espectacularidad de las carrozas. «Ya de aquella se hacían algunas muy buenas, las hubo que fueron a la Feria de Madrid, como una de La Madreña», rememora Caldevilla. Entre sus recuerdos guarda también la creación de los vecinos de Prunales, una réplica de la basílica de Covadonga que «estaba perfecta». Esas carrozas siguen fieles hoy en día a elementos del patrimonio regional, como el homenaje que el pasado año rindieron Los Ramos de Llames de Parres al campo con casona asturiana y hórreo a escala.

El desfile del domingo, día grande, ha estado acompañado desde los orígenes de más jornadas de bailes y verbenas. «Al principio se hacían en medio de la carretera, donde la Campoamor, porque no pasaban casi coches. Ya de aquella gustaba mucho», explica el presidente de la sociedad. Él es además historia viva de La Peruyal, pues la entidad lleva bajo sus riendas tres décadas. «En la directiva estoy desde hace más de cuarenta años», apunta Caldevilla, que no desiste en su búsqueda de un relevo generacional que, por el momento, se resiste. «Tuvimos reuniones y no hay forma», lamenta el parragués, un auténtico «forofo de la fiesta» que sigue al pie del cañón precisamente por su amor a El Bollu, declarada de interés turístico regional.

Actualmente, La Peruyal tiene en torno a 2.800 socios, lo que la convierte en una de las mayores sociedades de festejos de Asturias. «La fiesta está en un momento fuerte», destaca Caldevilla a las puertas de esta 70 edición, repleta de novedades. «Este año damos más premios a las carrozas y hay piquilla», cuenta. Los galardones serán en metálico y se aumentará la cuantía al primer clasificado, «quizás a más de quinientos euros», adelanta. Por el momento, son más de una treintena los inscritos. Otro de los atractivos, continúa, será la orquesta del domingo, Olympus. El apartado musical se completa con los grupos de baile llegados desde Zaragoza y Portugal. «Todos los años traemos a gente de fuera», indica el presidente. El pregón será ofrecido en esta ocasión por el ingeniero y montañero Nacho González, mientras que la reina será Lucía Rodríguez, acompañada de Ana García y Elena Rodríguez como damas de honor.