El soterramiento de Sotres se olvida del barrio del Cuetu

Raquel López muestra una farola «que nunca llegó a dar luz»./
Raquel López muestra una farola «que nunca llegó a dar luz».

El Ayuntamiento dice que el convenio incluía la iluminación, mientras el Principado y EdP lo niegan y aseveran que «todos los trabajos están ejecutados» | Los vecinos alaban el resultado final de tan esperadas obras, pero critican que parte del alumbrado público «no se tocó»

L. RAMOS / X. CUETOSOTRES (CABRALES).

Adiós a los cables que estropeaban el paisaje en la localidad cabraliega de Sotres. Con el fin de los esperados trabajos de soterramiento de la red eléctrica se cumple una de las demandas históricas de los vecinos. A no ser que se mire hacia el barrio del Cuetu. En este punto, precisamente el que da la bienvenida a quienes se acercan al pueblo más alto de Picos desde Poncebos, la satisfacción no es completa, pues «el alumbrado público no se tocó». Es decir, en esta parte de Sotres los cables que alimentan a las luminarias siguen presentes, mientras que los que dan suministro a las viviendas discurren bajo tierra.

«Esto es como si vas a comer a un restaurante de lujo y está todo buenísimo, pero al final no te dan ni café», ejemplificaba ayer su decepción Manuel Ángel Fernández. Y es que en el pueblo no hay queja en relación al trabajo llevado a cabo por los operarios, «quienes lo dejaron todo perfecto e incluso fueron sumamente cuidadosos con las fachadas y demás mobiliario», según apuntaba la hostelera Ana Moradiellos. Sin embargo, el final de unas obras tan esperadas -hace más de una década que se hicieron los conductos subterráneos- ha quedado deslucido por el detalle del alumbrado público. Algo que, además, «nadie se encargó de aclarar. No sabemos si es que se acabó el dinero o qué pasó», lamentó Fernández, quien incluso llegó a acudir al Ayuntamiento de Cabrales en busca de explicaciones.

«Hicimos un convenio con el Principado y EdP para acometer el soterramiento, según el cual nosotros aportábamos los 75.000 euros de las ayudas del Parque Nacional de los Picos de Europa para sufragar la parte del alumbrado público», explicó el alcalde en funciones, Francisco González. Y se mostró «igual de sorprendido» que los vecinos con el desenlace de las obras. «Llevábamos tiempo reclamándolas y de saber que iba a ser así podríamos haber destinado ese dinero a otros proyectos, como el alumbrado público de Tielve o el arreglo del camino que va desde el funicular hasta Bulnes», lamentó.

Una versión diametralmente opuesta a la que daban desde las otras dos partes implicadas. Fuentes tanto de la Consejería de Industria, Empleo y Turismo como de E-Redes, la distribuidora de EdP, aseveraron ayer a EL COMERCIO que «todos los trabajos recogidos en el convenio están ejecutados». Es más, agregaron desde el Ejecutivo regional, «el alumbrado público corresponde al Ayuntamiento», pese a lo cual desde EdP, «con la voluntad de colaborar», se asumió una parte del soterramiento del mismo, sin haber ningún tipo de compromiso en ese sentido.

Así las cosas, desde el pueblo ayer instaban a la nueva corporación que salga del Pleno de investidura que se celebrará este sábado a «buscar una solución, pues es una pena que habiendo quedado tan bien todo el pueblo se estropee por algo así».

Farolas sin uso

El de los cables por el aire no es el único problema relacionado con el alumbrado público que trae de cabeza a los habitantes de Sotres. También la presencia de un buen número de farolas que se colocaron hace más de una década y que «no lucieron ni un solo día» molesta entre los vecinos. «Las instalaron pero nunca se conectaron a la red, con lo que jamás funcionaron y lo único que se consiguió fue que se estropeasen con el paso de los años, dando ahora una imagen pésima», criticaban Manuel Ángel Fernández y Kaelia Cotera. Y recordaban que debido a las intensas nevadas que se suelen registrar en la zona, «no son las luminarias más apropiadas». Además, agregaron, «son un estorbo para quienes circulan con vehículos agrícolas».

Los puntos de luz son, además, «insuficientes», a juicio de los vecinos. «Hay muy pocos y en algunas zonas, como el aparcamiento, no hay ni uno, con lo que por la noche la gente tiene que ir alumbrando con la linterna del móvil», criticó Raquel López.