650 euros por el gallo 'Decibelios'

Subasta del gallo en Soto de Cantas. /
Subasta del gallo en Soto de Cantas.

Los vecinos de Soto de Cangas subastan al animal de la discordia en sus fiestas

GLORIA POMARADA

Después de pasar semanas en el centro de la polémica por el canto de los gallos, el pueblo de Soto de Cangas ha despachado con chanza esta mañana el episodio que le ha hecho famoso en toda España. Coincidiendo con las fiestas de Santa Lucía y la tradicional subasta, los vecinos de la localidad canguesa se armaron de guasa y junto al ramu incluyeron en la puja uno de los gallos de la discordia. Bautizado como 'Decibelios', el animal de Fernando Villarroel comenzó a disputarse entre los presentes a un precio de sesenta euros. Rápidamente, el encargado de la subasta, Nacho Rodríguez, fue sumando dígitos a una cifra que minutos después alcanzaba los 650 euros. Fue un joven hostelero natural de Soto pero residente en Cangas de Onís quien desembolsó la cuantía por el popular gallo. «No me esperaba tanto», confesaba Villarroel tras la subasta. «No se si pujó porque ya tiene gallinas o por lo famoso que es, pero Sotu se queda sin su gallo más problemático», bromeó el hasta ahora propietario, inmerso desde el pasado abril en un disputa con el gerente de unos apartamentos rurales del pueblo por los ruidos de los animales. El conflicto llegó al punto de requerirle la retirada de las aves tras efectuar una medición de los decibelios. «De momento el gallinero sigue, el Ayuntamiento aceptó el recurso que presentamos y a ver cómo evoluciona», explicó Villarroel, que insiste en que la suya es una actividad de «autoconsumo». «Es una cosa absurda, el que va a un pueblo sabe que hay ruidos y olores, como si se va a una ciudad y suena la sirena de la policía», ejemplificó el cangués, al que aún le quedan otros tres gallos. De sus ejemplares, destacó, 'Decibelios' «es el más grande y el más guapo», así como el más tunante. Tras la puja, «se escapó de la jaula y hubo que ir a por él», contó su ya antiguo dueño.

A pesar de que Villarroel acaba las fiestas con un gallo menos, compensa con una buena remesa de pan. Hasta mil euros desembolsó junto a sus vecinos del barrio de El Dorado en la subasta, en un «pique sano» con el resto de habitantes de la localidad. Durante los festejos, desarrollados bajo el lema «En Sotu somos muy gallos», tampoco faltó el tradicional pasacalles a cargo de la banda de gaitas Picos de Europa, misa, juegos infantiles, tiro de cuerda y verbena. Entre el público se coló además un invitado inesperado, un gallo de tamaño humano que despertó las carcajadas de los asistentes. «Nos reímos mucho dentro de la problemática», valoró Villarroel.