El tren cremallera a Lagos es la solución «definitiva», dicen los empresarios

Diseño de lo que sería el tren cremallera a los Lagos de Covadonga a su paso por la vega de Comeya. / PP
Diseño de lo que sería el tren cremallera a los Lagos de Covadonga a su paso por la vega de Comeya. / PP

El trazado propuesto por el PP convence entre los hosteleros, mientras que los ecologistas recuerdan su oposición a nuevas infraestructuras en Picos

GLORIA POMARADA COVADONGA.

La propuesta del PP de construir un tren cremallera a los Lagos de Covadonga con un recorrido de 9,8 kilómetros que discurriría en dos terceras partes por fuera del Parque Nacional de los Picos de Europa convence entre los empresarios de la zona. Desde que el pasado año volviese al debate el proyecto impulsado en la década de los 90 por el Principado, bajo la presidencia del popular Sergio Marqués, la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur) se ha erigido como firme defensora de la iniciativa. Tras conocer el diseño que plantea el Partido Popular, el presidente José Antonio Sánchez insiste en su apoyo: «Es la solución definitiva a los problemas del transporte en los Lagos, porque el plan especial no acaba de funcionar bien». Considera, además, que hasta la fecha las medidas adoptadas por el Principado son «parches», como «las barreras o la carretera que hay que arreglar cada poco».

El empresariado de los Picos de Europa confía también en que la infraestructura, de construirse, suponga un «atractivo turístico más» y contribuya a «desestacionalizar y crear puestos de trabajo». «La comarca está pasando por un mal momento, el turismo está bajando y esto sería un impulso», sostiene Sánchez, que recuerda cómo gran parte de los establecimientos hosteleros de Covadonga se ven obligados a echar el cierre en temporada baja. «No queda otra porque no hay ocupación», lamenta.

Sobre el impacto medioambiental, desde Incatur entienden que no sería un problema pues el tren apenas «rozaría» el Parque Nacional. La idea del PP es que parta de Llerices y penetre en el espacio protegido en el tramo final, con terminal de llegada en el entorno de Buferrera. Para ello rodearía la vega de Comeya y se instalarían túneles con el fin de «minimizar el efecto sobre el paisaje». Sánchez insta, no obstante, a que la propuesta del PP «no se quede en una promesa de campaña». «Si hay voluntad política no debería haber ningún reparo de las administraciones a dar respuesta a esta necesidad», dice.

Entre los hosteleros de Covadonga, en cuyas inmediaciones se instalaría la estación de salida, la idea convence pero desconfían de que se llegue a materializar. «Es el futuro, ahora mismo el problema se soluciona con los buses pero sería una inversión a largo plazo», apunta Isabel Rivero. Por su parte, el también hostelero Guillermo González considera que puede suponer un «reclamo turístico», si bien cree que «no van a hacer nada». En todo caso, abunda, «es más necesario el funicular a Covadonga desde Les Llanes», proyecto que defiende el Principado. Este mismo junio, el consejero de Infraestructuras Fernando Lastra recuperaba esa antigua propuesta, con una inversión estimada de doce millones de euros y abierta a la iniciativa privada.

Complementario a los taxis

Otro de los colectivos implicados, el del taxi, tampoco ve con malos ojos el tren cremallera. Desde el PP defienden que ambos medios de transporte serían complementarios, reservando la carretera CO-4 tanto a los taxistas como a vehículos autorizados, entre ellos ganaderos y propietarios. «Podemos dar un servicio diferente, llevar a la gente al lago Ercina», apunta uno de los integrantes de la cooperativa Taxitur.

Entre los escasos turistas que ayer se acercaron a los Lagos, más que las soluciones preocupa el estado de la carretera. «A mí porque me gusta conducir, pero entiendo que no está para mucho turista. El tren sería una opción para quitar tanto coche», señala el vallisoletano Roberto Barrero. «La carretera ya es demasiado para un Parque, lo mejor es el senderismo», apunta Mariana Pérez, de Lugo. Entre los visitantes asturianos, algunos como el llanisco Fernando Pantín consideran que el cambio sería notable. No obstante, tras residir trece años en Suiza, donde «existen muchos trenes por las montañas» explica que «están bien integrados y no es tanto el impacto».

Una alternativa a estudiar

Del lado de los conservacionistas, la posición a priori es la oposición a cualquier nueva infraestructura que afecte al Parque Nacional. «Hace una semana tuvimos una reunión en Avilés y la postura es no admitir ni trenes ni teleféricos, pero también es cierto que ciertos grupos sí creen que se pueden estudiar como alternativa al transporte por carretera», indica Javier Naves, representante de los ecologistas en el Patronato de Picos.

En paralelo al proyecto 'estrella' de los populares para el Oriente, desde el Gobierno socialista han encargado un estudio de alternativas sobre el acceso a Lagos, a punto de adjudicarse a una empresa externa. Ese informe, que cuenta con un plazo de ejecución de nueve meses, será el que determine cuál es el medio más adecuado para llegar al enclave con mayor número de visitantes de los Picos de Europa, bien el tren cremallera o la actual carretera.