La Unión de Guardias Civiles urge a reordenar los cuarteles del Oriente

El cuartel de Carreña es uno de los que proponen cerrar desde la Unión de Guardias Civiles. /  NEL ACEBAL
El cuartel de Carreña es uno de los que proponen cerrar desde la Unión de Guardias Civiles. / NEL ACEBAL

Piden cerrar los de Carreña, Posada, Arriondas y Colombres, pues son los que están en peor estado con «graves humedades y ratas»

LAURA CASTRO LLANES.

Dicen que la perseverancia es la clave del éxito y en la Unión de Guardias Civiles (UGC) lo saben bien. Por eso, no se cansan de denunciar desde hace varios años «el pésimo estado» que presentan los cuarteles de la que para ellos es la circunscripción oriental, donde no están englobados los concejos de Piloña y Colunga. Sí lo están, sin embargo, los cuarteles de Carreña, Posada, Arriondas y Colombres para los que exigen la clausura total.

Desde la UGC aseguran que la situación es «insostenible» y acusan al Ministerio del Interior y a los gobiernos locales de «mirar hacia otro lado e ignorar las lamentables condiciones» en las que están trabajando los miembros de la Benemérita en el Oriente. El peor de los casos es el de la localidad cabraliega de Carreña, según advirtió Ramón Rodríguez Prendes, secretario general de la Unión de Guardias Civiles a nivel estatal. Está ubicado desde hace años en un bajo municipal a orillas del río Casaño. «No está habilitado para ser vivienda, está invadido por la humedad y las ratas», señaló Rodríguez Prendes.

Desde esta organización profesional recuerdan que ya en 2015 se concentraron para denunciar esta situación y el entonces equipo de gobierno, liderado por Carlos Puente, se comprometió a buscar un nuevo emplazamiento para el cuartel. Sin embargo, finalmente se optó por anunciar una serie de mejoras para adecuar el local a las necesidades de los agentes, según especificó entonces el Gobierno cabraliego, ante el elevado coste que suponía realojar el cuartel. «Todo quedó en meras promesas, igual que con el de Arriondas», explicó José María Manrique, miembro de la UGC. El de la capital de Parres se encuentra ubicado en un bajo cedido por el Consistorio. Ya en 2009, las autoridades municipales habían anunciado un nuevo emplazamiento en los bajos de unas viviendas sociales que estaban pendientes de construcción. Sin embargo, esas instalaciones llevan varios años erigidas y el cuartel continúa en el mismo sitio.

Desde el Ayuntamiento parragués se comprometieron a adecuar las instalaciones a partir del pasado mes de octubre, tras firmar un acuerdo con el Ministerio del Interior para cederles el local. No obstante, «una vez más todo se ha quedado en nada» y los efectivos de la Benemérita continúan sin soluciones. «Claro que se han realizado pequeños trabajos de mejoras, pero para los cuarteles que se encuentran en peor estado no son suficientes», agregó Rodríguez Prendes. Por ejemplo, incidió, «el de Posada de Llanes y el de Colombres son muy antiguos y necesitarían una reforma integral». Desde la Unión de Guardias Civiles destacaron que esta actuación sería demasiado costosa y por eso proponen, de nuevo y como única opción viable, el cierre de los cuarteles de Carreña, Posada, Colombres y Arriondas.

Modernizar el servicio

La iniciativa de la organización profesional responde a la «necesidad de modernizar el servicio, pues la organización es de los años cincuenta y está obsoleta». Conservarían las sedes de Llanes -recientemente renovada-, Cangas de Onís, Ribadesella y Panes. «Con la plantilla que tenemos, no se da la cobertura necesaria como para mantener ocho cuarteles abiertos en el Oriente durante 24 horas al día», explicó Rodríguez Prendes, para añadir que «exigiría tener al personal en el edificio y no en las calles que es donde deberían estar realmente».

Se trata, por tanto, de ganar eficiencia en el reparto de sedes de la Benemérita para «dar un mejor servicio a los ciudadanos» de esta comarca. En este sentido, la Unión de Guardias Civiles aseguró que la dirección general del cuerpo encargó hace tiempo un estudio sobre esta reorganización de los cuarteles. No obstante, hasta el momento esta organización profesional no ha tenido constancia de los resultados de dicha evaluación. «Sabemos que está bastante avanzado, pero todavía no se han adelantado las conclusiones. Esperamos que vayan en la línea de nuestras propuestas y por fin logremos ponerlas en marcha», comentó Rodríguez Prendes.

Desde la Unión de Guardias Civiles llevan «más de una década» reclamando el cierre de varios cuarteles, no solo en el Oriente, sino en toda la región. De hecho, según su propuesta, Asturias pasaría de contar con 68 puestos de la Benemérita a únicamente 27.

Reubicar a los agentes

La Unión de Guardias Civiles considera que el cierre de cuarteles contribuiría a tener más agentes en las calles. «Se generarían menos gastos al haber menos instalaciones. Los puestos que queden abiertos lo estarían las 24 horas del día al igual que las patrullas que peinarían las calles», explicaron. En la actualidad, en la comarca oriental el único cuartel que permanece abierto durante todo el día es el de Llanes.

Insisten en que esta medida contribuiría a mejorar la distribución de los agentes. «Cuando todos estos cuarteles funcionaban a pleno rendimiento era porque había más plantilla. En los últimos años, la Guardia Civil ha perdido más de 10.000 efectivos en toda España a causa de a crisis», destacaron. Por eso, inciden en la importancia de reubicar a los agentes, que en el caso de la comarca oriental rondan los doscientos. «No se perdería ningún efectivo, sino que pasarían de estar en un puesto burocrático a estar en la calle», aseguraron.

Asimismo, respecto a las plantillas de Guardias Civiles proponen otra modificación de cara a los periodos vacacionales. «En el Oriente están muy felices y es un buen sitio para trabajar. El problema llega en la temporada estival, pues la mayoría de ellos elige este período para coger las vacaciones y acaba perdiéndose un tercio de la plantilla», señaló. «No queremos quitarles ese derecho al descanso, ni mucho menos. Solo somos partidarios de animarles a ejercerlo en temporadas en las que hagan menos falta en las calles. Por eso, estamos promoviendo la posibilidad de indemnizar a quien coja las vacaciones en primavera, otoño e invierno».

 

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