Los usuarios de la N-634 urgen las obras de Arobes tras cinco meses de espera

Estado que presenta el carril de la N-634 a su paso por Arobes, en Parres. /  FOTOS: XUAN CUETO
Estado que presenta el carril de la N-634 a su paso por Arobes, en Parres. / FOTOS: XUAN CUETO

A las puertas de la temporada alta, vecinos de Parres y conductores recuerdan el problema de unas caravanas que «llegan a la variante»

GLORIA POMARADAAROBES (PARRES).

El verano, y con él el incremento de tráfico en las carreteras, se presenta en el Oriente con problemas arrastrados desde hace cinco meses. Ocurre en la N-634 a su paso por Arobes, en Parres, donde a finales del pasado enero los temporales de lluvia y la consiguiente subida del río Piloña terminaron por arrasar parte de la vía del tren, así como de uno de los carriles de la nacional que discurre en paralelo. Desde entonces, los trabajos se han centrado en el restablecimiento del tráfico ferroviario, apuntado como «prioritario» desde el primer momento por las administraciones dado que por esa línea discurre una conexión de mercancías estratégica para la gran industria, como Alcoa y Arcelor.

Desde finales de marzo, tras destinar Fomento 1.890.504 euros a construir una escollera y volver a colocar un tramo de vía de algo más de cien metros, trenes de pasajeros y mercancías vuelven a circular con normalidad. No así el tráfico por carretera, que sigue pendiente de la reparación de uno de los carriles y con regulación por semáforos en el único habilitado. En la principal puerta de acceso al Oriente desde el centro y a enclaves tan emblemáticos como los Picos, Covadonga y el Sella, la situación preocupa especialmente de cara a los periodos de máxima afluencia de estos meses. «Este corte molesta mucho y en verano más, ya tengo vistas caravanas que llegan a la variante de Arriondas. Tenían que haberlo arreglado antes», lamenta el taxista parragués Alejando Longar. Las restricciones que ocasiona el hundimiento del carril las sufren también quienes a diario toman la N-634 para acudir a sus puestos de trabajo.

«Urge mucho que lo arreglen, se forman caravanas y el semáforo tarda. Trabajo en un hotel y tengo que salir antes de casa para llegar», explica la piloñesa Inma Isla, por su parte. «Es un fastidio para ir a trabajar, además la gente de estos pueblos está muy afectada porque tienen que ir a Arriondas para todo», respalda Miguel Ángel Escobio, de Llames de Parres. «Lleva muchos meses mal y ahora se echa encima el verano», apunta Antonio Valdés, de Infiesto. «Paso a diario y esto es una molestia, a ver qué pasa en julio y agosto», indica Alfredo Verdés, de Coviella.

A pie de carretera

Otros de los que padecen a diario los efectos del hundimiento de la nacional son los vecinos que residen en la casa junto al semáforo, en el pueblo de Arobes. «Hay cantidad de tráfico, es una caravana detrás de otra», cuenta Ignacio del Valle, quien reside «de toda la vida» en una de las casas que quedan habitadas a pie de carretera. «Por la noche hay pitidos y muchos paran con la radio alta», relata. Hasta la fecha, continúa, los trabajos se han centrado en las horas nocturnas de «diez de la noche a seis de la mañana». Urge por ello celeridad en los trabajos, si bien recuerda que en ese punto «no hay desvío alternativo».

Por su parte, desde la Delegación del Gobierno en Asturias recordaban esta misma semana que las obras en la carretera «no pueden simultanearse con los trabajos de Adif» en las vías, por lo que deben aguardar a su finalización. Será, según los plazos que manejan, a mediados de agosto.

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