«Volveré para batir el récord del Descenso»

Oskar Proy y su padre Edgard atienden a la explicación de Feliz sobre las viejas piraguas. / NEL ACEBAL
Oskar Proy y su padre Edgard atienden a la explicación de Feliz sobre las viejas piraguas. / NEL ACEBAL

G. POMARADA ARRIONDAS.

Ha sido una semana y media de emociones acompasadas al ritmo lento del 'Asturias Patria Querida' que le convirtió en una celebridad en la tierra de su abuela Mónica; pero tras su periplo por toda la región, el viaje de Oskar Proy llega a su fin. El músico australiano afronta hoy su última jornada en Asturias con planes de «relax» antes de partir, en la madrugada de este lunes, hacia su Australia natal. Y lo hace con unos amplios conocimientos de lo que el Descenso Internacional de Sella significa para los asturianos. Ayer mismo, Oskar y su padre Edgard visitaron la sede parraguesa del Comité Organizador (Codis), en compañía de su presidente, Juan Manuel Feliz, que les mostró las gestas de estos últimos 82 años. Entre las fotos de los vencedores, los Proy hicieron un alto especial en las de Mara Santos, pregonera este año y de la que dijeron «disfrutar escuchando». También rememoraron junto a Feliz y José Luis Gutiérrez su victoria de hace cincuenta años, así como la edición de 1988 en la que se impusieron los australianos Jacoby y Andersson. El repaso a la historia de la prueba piragüística llegó también a las antiguas embarcaciones, expuestas por primera vez este verano en la sede del Codis. Contagiado del ambiente sellero, la intención del joven músico es regresar a la comarca para participar en futuras ediciones del Descenso. «Volveremos para batir el récord de Julio», bromearon los Proy, que citan de memoria la hora y un minuto que marcó en 2009 el K-2 de Martínez y Miguel Fernández.

Mientras ultima el equipaje, el músico rememora los momentos «mágicos» vividos estos días, desde su visita a los Lagos de Covadonga a cantar a los pies de la Santina, pasando por su actuación ayer ante los mayores de Cangas, donde se encontró con la madre de una amiga de la familia residente en Australia. «Venía sin expectativas y he conectado, la atmósfera es especial», destacó Proy.

 

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