Otín, clave para que la Universidad esté entre las 500 mejores del mundo

Claustro del Edificio Histórico de la Universidad. / ALEX PIÑA
Claustro del Edificio Histórico de la Universidad. / ALEX PIÑA

Figurar entre el 1% de los investigadores más citados de su área permitió a la institución académica escalar cien puestos en el 'ranking de Shanghai'

LAURA MAYORDOMOGIJÓN.

La Universidad de Oviedo saborea estos días las mieles del éxito de saberse entre las 500 mejores del mundo, según el 'ranking de Shanghái', la clasificación más antigua, prestigiosa e influyente en la que la institución académica asturiana ha dado «un salto cualitativo muy grande», en palabras del rector, Santiago García Granda. En un escenario global en el que el número de universidades ronda las 27.000, el Ranking Académico de las Universidades del Mundo (ARWU), elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shanghái, pone el foco en las mil mejores. Eso, desde 2017. Hasta entonces, el listado se quedaba en las 500 primeras. Y en ese selecto y escaso grupo, la Universidad de Oviedo solo había figurado en una ocasión previa. Precisamente en el año en que comenzó a elaborarse el ranking, en 2003. Entonces, la suma de las puntuaciones en los distintos criterios a evaluación era de 39,9 sobre cien.

Ampliar el espectro del ranking, en 2017, permitió volver a ver el nombre de la Universidad de Oviedo en el listado. Aparecía entonces entre las 501 y 600 mejores -desde el puesto 99 no se especifica el puesto de cada institución sino que éstas se agrupan por centenas-. Entonces, su puntuación total había subido ya a 53,9 puntos. Un año después, en 2018, se mantenía en ese mismo grupo, aunque con un punto más: 54,9.

Desde la anterior edición del ranking, la Universidad de Oviedo ha escalado aproximadamente cien posiciones, recuperando, dieciséis años después, un meritorio puesto en el 'top 500' mundial, en el que solo hay otras doce universidades españolas. Del año pasado a este, ha sumado 6,1 puntos hasta situarse en los 61. «Lo importante es que no dejamos de subir y que, desde 2003, hemos ido creciendo en un entorno en el que van surgiendo universidades nuevas», destaca García Granda, que, dentro del optimismo, insiste en mantener la prudencia. «No hay que fiarlo todo a este tipo de listados, porque el próximo año nuestra posición puede variar, aunque la progresión de los tres últimos años no hace pensar que podamos bajar», dice.

También el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, destacó el hecho de que la asturiana se haya situado «por delante de universidades privadas de todo el mundo, con cifras de inversión por estudiante notablemente superiores. Y entre las más destacadas de nuestro país, de nuevo por delante de la mayoría de universidades privadas». Una oportunidad «excelente», añade, «para reforzar el papel de la Universidad como motor de nuestra región».

Con todo, el ascenso en el 'ranking de Shanghái' experimentado por la institución académica asturiana este año tiene nombre propio. El de Carlos López-Otín. El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular aparece por primera vez en uno de los apartados que tiene en cuenta la Universidad Jiao Tong para elaborar su ranking: el de los 'investigadores altamente citados', en el que entra únicamente el 1% de los científicos más citados de su especialidad. Los trabajos de su grupo sobre las claves genéticas del cáncer y el envejecimiento han sido pioneros y han dado lugar a más de 400 publicaciones en las principales revistas científicas, unos artículos que han sido citados cerca de 50.000 veces. Su «potente» carrera científica, en palabras del rector, permitieron a la Universidad de Oviedo sumar 7,3 puntos en un apartado en el que nunca antes había conseguido puntuar y en el que el rector está seguro de que habrá «margen de crecimiento» en el futuro.

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Sin Nobel ni medalla Fields

Los otros criterios que se tienen en cuenta para elaborar un listado que históricamente ha encabezado la universidad de Harvard -con cien puntos de los cien posibles- son los artículos publicados en las revistas Nature y Science, las publicaciones indexadas en el Institute for Scientific Information (ISI) y el rendimiento académico por persona. Hay otros dos apartados en los que ni la Universidad de Oviedo ni ninguna otra española han conseguido nunca sumar un punto. El de los alumnos y profesores en posesión del premio Nobel o la medalla Fields (Matemáticas), que el 'ranking de Shanghái' prima con hasta un 30% de puntuación.

Dice Santiago García Granda que la clave para mantenerse en el 'top 500' dependerá en buena medida de la financiación que reciba la Universidad en los próximos años, las posibilidades de garantizar el relevo generacional con jóvenes investigadores de gran proyección y la puesta en marcha de planes para captar profesores extranjeros.