El lobo se ensaña con las ovejas de los Reyes Magos

El lobo se ensaña con las ovejas de los Reyes Magos
Loli Bermúdez y Víctor Molina, con una de sus ovejas muertas. Al fondo, un segundo cadáver. / JUAN LLACA

Las ovejas que iban a formar parte de la cabalgata de Gijón son atacadas en Piloña

LUCÍA RAMOS INFIESTO.

Las dentelladas del lobo han llegado en esta ocasión hasta Gijón. Las gentes del campo llevan tiempo lamentando que en las ciudades a nadie importan sus problemas, pero el último ataque de la fauna salvaje en Asturias más de un gijonés lo podría sentir en cierta manera en sus propias carnes. Durante la noche del martes al miércoles, los cánidos acabaron con la vida de seis de las ovejas del rebaño de un matrimonio piloñés que, desde hace más de dos décadas, participa con sus animales en la tradicional cabalgata de Reyes de Gijón. Además, dejaron a otras cinco heridas, de las cuales «dos o tres tendrán que ser sacrificadas, pues no parece que sus lesiones tengan solución», relataban sus dueños, Loli Bermúdez y Víctor Molina.

Estos ganaderos piloñeses, residentes en la localidad de Lozana, en cuyas inmediaciones tuvo lugar el ataque, se mostraban ayer sumamente preocupados por el compromiso que tienen el próximo cinco de enero con miles de gijoneses de todas las edades. «Este año cumplimos veintidós llevando nuestros carros, vacas, cabras y burros a la cabalgata de Reyes, pero la verdad es que ahora no sabemos qué vamos a hacer, pues apenas nos quedan cinco ovejas y están muy estresadas», lamentaba el matrimonio, sin poder apartar la vista de sus animales muertos.

«Ya nos pasó algo similar hace seis años, cuando el lobo se comió a nueve ovejas, dejándonos solo tres o cuatro. Entonces tuvimos que ir corriendo a la feria de Santa Lucía, en Posada de Llanes, a comprar más, pero esta vez la feria ya pasó -fue el pasado 13 de diciembre- y no tenemos ni tiempo ni lugar donde adquirir nuevos ejemplares», indicó Molina.

«No tenemos ni tiempo ni donde adquirir nuevos ejemplares», lamentan sus dueños

La situación, aseveró su mujer, no es nueva. «Todos los años pasa algo. Si no es a nosotros, es a algún vecino, y si no te las matan, desaparecen y no hay forma de cobrar los daños», criticó, e hizo un llamamiento a las administraciones para reclamar un mayor apoyo para el sector. «Los animales son nuestra vida, no los maltratamos, los cuidamos. Cuando sufren es cuando el lobo los come o los deja malheridos», explicaba. Molina le dio la razón y reconoció que «esto es un aburrimiento». «Primero las teníamos en el monte y nos las mataban, ahora están en esta finca, que está bien cerrada, con pastor eléctrico y aún así vienen y nos las comen igual», lamentaba. Y contaba que pese a que se lleven a las ovejas supervivientes a la cuadra, «los lobos vendrán a por las vacas paridas y sus xatos, o a por los burros. Vienen a comer lo que haya».

Hace tiempo que desde concejos como Parres, Piloña y Colunga vienen avisando del incremento de los ataques, que antaño se concentraban más en los concejos del entorno de los Picos de Europa. Precisamente, Molina relataba ayer cómo hace apenas unos días pudo observar a uno de estos animales comiendo a escasa distancia del pueblo. «Buscaba cinco cabras que nos faltan y que, si no aparecen, no podremos cobrar, cuando lo vi, a poco más de un kilómetro de donde estaba, comiendo un bicho bajo un árbol», relató. «Dicen que quieren revitalizar los pueblos, pero de esta forma es imposible», advierte, y Loli se mostró de acuerdo. «Tengo un nieto y por nada del mundo lo quisiera ver ser ganadero. Vale más sacar piedras del río», lamentaba.

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