«En Asturias falta un plan político que afronte de verdad el reto demográfico»

«En Asturias falta un plan político que afronte de verdad el reto demográfico»
Rafael Puyol, en una imagen tomada en su despacho. / IÑAKI MARTÍNEZ

«Para mantener nuestro sistema necesitamos 2,5 trabajadores por cada pensionista. Ahora mismo estamos muy lejos de esa cifra»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Creó y fue el primer presidente del Grupo de Población de la Asociación de Geógrafos Españoles; es miembro del jurado del premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales desde 1997; Gran Cruz del Mérito Aeronáutico y del Mérito Naval, con distintivo blanco; amén de numerosas condecoraciones de distintos países del mundo. Sin embargo, preguntado por todos esos cargos y reconocimientos, Rafael Puyol (Gijón, 1945), una de las voces más autorizadas al tratar la demografía, siempre destaca su condición de asturiano.

-¿Cuál es la realidad demográfica española?

-Preocupante. Por un lado están los bajos niveles de fecundidad. Estamos en un valor de 1,3 hijos por mujer, una situación bastante complicada que normalmente es causada por una escasez de mujeres en edad de procrear, nada fácil de resolver. La edad de alumbrar el primer hijo también es muy tardía, por lo que la pareja española tiene pocos hijos. Ese es nuestro primer gran reto. El segundo es el acelerado proceso de envejecimiento. Cada día se acumulan más personas por encima de los 65 años. Lo más serio de este proceso es que cada vez hay más personas por encima de los 80 años. Cuando se combinan estas dos circunstancias surgen problemas como por ejemplo el pago de las pensiones. Si queremos mantener el viejo sistema de reparto, cada vez va a haber menos ingresos y más salidas del mercado laboral.

-Y con ello más gastos.

-Claro. El envejecimiento supone más gastos de tipo sanitario (hospitales, atención, medicamentos...). Además este sector de la sociedad, al estar en aumento, cada vez tiene más peso electoral que condiciona las decisiones.

-Considera las prejubilaciones como una pérdida de talento. ¿Estamos prejubilando demasiado pronto?

-Totalmente. Yo no soy partidario de las prejubilaciones salvo en determinadas circunstancias. Creo que en España tenemos un problema con la diferencia entre la edad legal de jubilación (65 y 67 años) y la edad real de jubilación, que se sitúa en torno a los 63 años. Si analiza los porcentajes de gente que esta trabajando entre los 55 y los 59 años verá como hay una considerable bajada del porcentaje. A los 64, la caída es simplemente espectacular. Somos un país con una cultura de salida del mercado laboral demasiado temprana. La legislación tampoco favorece el mantenimiento en actividad de los trabajadores. Esto deriva en la pérdida de talento.

Jubilación a los 70 años

-¿Es entonces partidario de establecer una edad fija y única de jubilación?

-No. Eso tampoco sería razonable. No es lo mismo la edad de jubilación para un minero que para un profesor de universidad. Creo que deberíamos establecer una banda de jubilaciones en función de la actividad previa. En cualquier caso, para una buena parte de los trabajadores del sector servicios, la edad de jubilación debería establecerse en los 70 años, con posibilidad de aumentarla hasta los 75 en unos años. Yo sigo trabajando con 73, así que doy ejemplo (risas).

-Alargar las edades de jubilación, ¿no crearía un embudo a la hora de facilitar la entrada de los jóvenes en el mercado laboral?

-Esto es lo que la gente no sabe. El mercado laboral del futuro inmediato está definido por una entrada en el mercado de cada vez menos jóvenes, como consecuencia de la llegada de las generaciones con baja tasa de natalidad. En el caso asturiano, entre 18 y 45 años tenemos alrededor de 325.159 personas. En 2031, según la proyección del Instituto Nacional de Estadística (INE), se reducirán hasta los 234.700 (casi 100.000 menos). Eso provocará que el número de jóvenes sea cada vez más pequeño, mientras que el número de viejos aumentará de forma progresiva. Es una barbaridad.

-¿Cuándo una persona es vieja?

-Situar hoy en día el umbral estadístico de la vejez en los 65 años no tiene mucho sentido. Independientemente de las edades mentales y laborales de la población, la vejez empieza quince años antes de la esperanza media de vida. En pocos años esta será de 90 años, por lo que la vejez comenzará a los 75 años.

-¿Y Asturias? Muchos se quejan de que se hacen muchos informes, pero poca política.

-Completamente de acuerdo. Todavía no tenemos una política demográfica que enfrente los retos que se nos plantean. Tampoco tenemos una política de acción familiar que permita mejorar la fecundidad, bajo mínimos ahora mismo, ligerísimamente rebasando la unidad. Nos faltan políticas que fomenten el envejecimiento activo, que resuelvan el problema de las pensiones, de los gastos sanitarios, de la dependencia... Tenemos una ausencia enorme de políticas.

-¿Y el cheque bebé y la gratuidad de las guarderías?

-El cheque bebé es una medida muy poco eficaz. Está bien ayudar a las familias económicamente, pero no podemos basar una política de ayuda familiar en una ayuda puntual. Lo de las guarderías es más importante. De hecho, ya ha funcionado en otros países.

-Muchos de sus colegas piensan que la mejora de la natalidad también pasa por mejorar las condiciones laborales.

-La mejor política natalista es el mercado laboral. Si los jóvenes no tienen más hijos es porque, o no tienen trabajo o no es estable. Esto no solo es malo para ellos, sino también para la demografía. Por eso, una mejora de las condiciones laborales es la mejor medida a la que se puede aspirar. De ahí que me preocupen dos cosas en Asturias: los índices de desempleo, que dificultan la constitución de parejas y provoca el descenso de la fecundidad, y el éxodo de estos 15.000 y pico chicos en los últimos años.

-No parece el mejor momento para cerrar nuestras fronteras...

-Soy firme partidario de favorecer la llegada de extranjeros a España. En la famosa época prodigiosa llegamos a tener más de cinco millones de inmigrantes, un factor decisivo para nuestro progreso económico. Tener un saldo positivo de inmigración es bueno para la economía. Ahora bien, debe ser una inmigración legal. Siempre y cuando los inmigrantes sean legales, deben cotizar a la Seguridad Social. La propia ministra me lo reconoció cuando me confesó que para pagar la paga extra, este año estaban obligados a tirar de crédito. Se necesitan un mínimo de 2,5 trabajadores por pensionista, y ahora mismo estamos muy por debajo de ese índice.

-¿Ve a Asturias capaz de atraer este tipo de inmigración?

-Hombre, tradicionalmente hemos sido una región con poca inmigración. La atracción de inmigrantes pasa por una mejor situación de la economía.

-¿Cree que los jóvenes asturianos tienen más conocimientos de los que pueden asumir las empresas de la región?

-Algunos lo piensan. Creo que en estos momentos lo que tienen que tener los jóvenes, cuando salen de las universidades, es una empleabilidad alta.

-¿Por qué?

-Actualmente no sabemos bien que empleos desaparecerán o cuales se mantendrán. Debemos apostar por este tipo de educación y educar a nuestros jóvenes en valores, capacidades y destrezas que puedan serles útil si tienen que cambiar de empleo en su vida activa. Soy de los que opina que la universidad actual es mejor de lo que era hace treinta años. Sin embargo, precisa de una reforma en sus aspectos básicos. Debemos apostar por una reforma de los planes de estudio.

 

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