«En este país nunca se ha invertido de forma seria para potenciar la Justicia»

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Rosa María Freire, junto a una figura de la Semana Negra. / J. PAÑEDA

Rosa María Freire, Jueza de Instrucción: «Después de dictar la resolución por la destrucción de los discos duros del PP se empezó a dudar de mi imparcialidad y hubo recusaciones»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Después de ingresar en la carrera judicial en 1989, por las manos de la titular del Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid, Rosa María Freire, han pasado casos que bien podrían dar forma a una novela negra. Como experta en «investigación criminal», ayer participó en la mesa redonda 'Novela negra de no ficción: la investigación periodística frente a la investigación policial', organizada por el Aula de Cultura de EL COMERCIO. Dos esferas que, indica, a veces son difíciles de conciliar.

-Después de tantos años instruyendo todo tipo de casos, ¿le quedan ganas de leer novela negra?

-He sido muy aficionada a la novela negra. Conocía este certamen y siempre me ha llamado muchísimo la atención. De todas formas, ahora estoy más centrado en la poesía y el ensayo.

-Últimamente en nuestro país hay numerosos casos que bien podrían servir como argumento a una de estas novelas.

-Desde luego. Y esa es una de las razones por las que me he alejado de la novela negra. La realidad supera a la ficción con creces. El alma humana es muy creativa a la hora de delinquir (ríe).

-A usted le tocó instruir el proceso por la destrucción de los discos duros del PP por el caso Bárcenas.

-Sí, sí. Está pendiente de juicio oral, remitido a otro órgano judicial. Preparé el caso y ya después se lo cedí al juzgado que dictará sentencia.

-¿Tuvo presiones instruyendo un caso como ese?

-Mientras lo instruí diría que no. De alguna manera las sufrí, aunque fuese indirectamente, después de dictar la resolución que dicté, que concluía con el procesamiento, por decirlo de una manera no muy técnica, del Partido Popular. En ese momento todo cambió. Se empezó a dudar de mi imparcialidad y hubo recusaciones. Y todo ello se hacía desde los propios investigados.

-¿Es algo habitual en casos así?

-Lo que hay que aclarar es que las presiones no significan que alguien te llame o te venga a ver para decirte cómo hacer las cosas. Las presiones no son de ese tipo: son más de ataques a tu profesionalidad y a tu independencia. Para poner en cuestión a tu imparcialidad lo que hacen es sacar datos personales, inventados en mi caso, para sugerir que tú estás cerca de personas que te pueden influir a la hora de tomar una decisión. Y eso es una cosa insólita, algo que nunca había vivido.

-¿Se siente vulnerable el juez ejerciendo su profesión?

-Claro, es que somos personas, no somos héroes (sonríe). Lo que pasa es que tenemos muy arraigado el sentimiento de independencia y esto es lo que salva al poder judicial.

-¿La situación de la profesión es, como algunos colegas suyos dicen, precaria?

-La falta de medios es siempre algo muy notable. Además de no tenerlos, tenemos sistemas de gestión procesal que son malos, personal que a veces no está adecuadamente formado, policías que no tienen medios... En este país nunca se ha invertido de forma seria para potenciar la Justicia. Esto es así.

-¿Es complicada la convivencia entre las investigaciones policiales y las periodísticas?

-Tienen que convivir, negarlo es negar la evidencia. La información está al minuto y está en todas partes. Otra cosa es que los jueces tengamos que ser la fuente de esa información. Pero yo no me puedo enfadar porque algo que yo esté instruyendo salga en los periódicos, porque sé que esto es así.

-En casos más mediáticos se dice que las indagaciones periodísticas pueden desestabilizarlo. ¿Lo comparte?

-Pero, ¿y qué hacemos? O hacemos una ley como en Francia que prohíbe tajantemente informar sobre casos judiciales en curso o, si no, nos estrellamos contra la realidad. Los periodistas tienen sus fuentes, están amparados por el secreto profesional y tratan e informarse lo mejor posible. No hay más.

-¿Vería con buenos ojos una ley similar a la francesa?

-No lo sé. Es cierto que a veces hay investigaciones que pueden peligrar por informaciones dadas antes de tiempo. Esto habría que cuidarlo mucho y no dejarlo solo a la deontología del periodista. Podría intentarse.

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