Pasionaria vuelve a Asturias
La nieta de Dolores Ibárruri participa en Asturias en un homenaje a su abuela y en la presentación del documental 'Dolores Ibárruri: Pasionaria' en la Antigua Escuela de Comercio de Gijón a las 18.30 de hoy
Dolores Ibárruri ha vuelto a Asturias. A la región por la que fue diputada en dos ocasiones. La primera, el 16 de febrero de ... 1936. La segunda, el 15 de junio de 1977. «Y tras la primera, su primera acción fue exigir la liberación de los presos políticos de la Revolución del 34», como recordó Alejandro Farpón.
Al coordinador de IU en Gijón le correspondió abrir la ofrenda floral que IU, Comisiones Obreras y el Partido Comunista de Asturias organizado en la avenida que en Gijón lleva el nombre de la líder comunista, la primera mujer en ponerse al frente de un partido político. Una ofrenda que contó con la presencia de la nieta de Pasionaria, Lola Ruiz-Ibárruri, la responsable del archivo de toda la documentación relacionada con su abuela. La ofrenda fue la antesala de la presentación en Asturias del documental sobre la vida de quien la primera diputada comunista por la región en el Congreso.
Fue a las 18.30, en la Antigua Escuela de Comercio de Gijón, cuando se proyectó la obra dirigida por Amparo Climent y titulada 'Dolores Ibárruri: Pasionaria'. Un documental presentado en el Festival de Cine de Málaga, y que llegó a los cines de toda España el pasado 3 de octubre. Una película que la nieta de la protagonista considera «imprescindible para conocer a la mujer que fue Dolores Ibárruri», quien pasó a la historia como Pasionaria, tras firmar con ese seudónimo un artículo suyo publicado en la Semana Santa de 1918 en 'El Minero Vizcaíno', el periódico del Sindicato Minero de Vizcaya y titulado 'La hipocresía religiosa'. «No he podido encontrar ninguna de las publicaciones de ese periódico», lamentó su nieta, quien prepara un libro con todos los artículos publicados por Ibárruri.
Una figura que «es desconocida por los jóvenes», dice con sorpresa su nieta, pese a la relevancia que tuvo su dedicación política, las duras condiciones de su vida y los logros que consiguió consolidar en el tiempo «y que ahora disfrutamos». No entiende ella que «hoy, jóvenes formados, con estudios, no sepan quién fue Dolores Ibárruri».
Fue Pasionaria una de las primeras voces en reclamar la igualdad entre hombres y mujeres, de pelear el acceso al trabajo, el mismo salario y, también, el derecho al voto. «Fue una sufragista. De hecho, la primera vez que se presentó a las elecciones, en 1931, lo hizo pese a que, en aquel momento, las mujeres no podían votar». España fue el undécimo país del mundo en aprobar el voto de las mujeres, en la Constitución del 9 de diciembre de 1931. Antes lo habían hecho Nueva Zelanda (1893), Finlandia (1906), Noruega (1913), Dinamarca (1915), Rusia (1918), Islandia, Bélgica y Alemania (1919), Estados Unidos (1920) y Reino Unido (1928).
La voz del ¡No pasarán!
La autora de la mítica frase contra el fascismo, ¡No pasarán!, la persona sobre la que han escrito poemas Miguel Hernández o Rafael Alberti, y sobre la que cantó Ana Belén, «volveremos a ver a Dolores caminar por las calles de Madrid» fue recordada también por Arantxa Carcedo, del Partido Comunista de Asturias, y por Jorge Espina, secretario general de CC OO en Gijón.
«Al decir Pasionaria no evocamos solo a una figura de la historia, evocamos a una de las nuestras, hija de mineros, madre del coraje. Una mujer que convirtió el dolor en palabra y la palabra en esperanza colectiva», aseguró la dirigente de los comunistas asturianos.
En su opinión, Pasionaria no vuelve a Asturias, sino que «nunca se fue. Está en cada en cada empleada de la limpieza que pelea por un contrato digno, en cada pensionista que defiende la sanidad pública, en cada joven que quiere quedarse aquí y trabajar». Porque, recordó, «hoy, casi un siglo después de esa lucha, todavía hay quien trabaja y no llega a fin de mes y cuida y no tiene derechos».
Jorge Espina, por su parte, además de recordar el nacimiento de Comisiones Obreras, «en la mina cercana de la Camocha», señaló que Ibárruri «fue la voz de una clase condenada a no tener voz», como figura en la placa que, en la avenida Dolores Ibárruri, glosa su figura. «Más allá de ser la Secretaria General, la Presidenta del PCE, de codearse con las más altas personalidades del mundo, no dejó de ser nunca una orgullosa militante de la clase obrera».
Sin olvidar que fue una mujer «que representó al feminismo de la clases trabajadora», a diferencia de «otras voces esenciales, como Clara Campoamor o Victoria Kent que venían de otra clase social». Las condiciones de explotación que vio de niña y de joven en la minería de Gallarta, la llevó a levantar la voz contra las injusticias obreras, en general, y sobre la mujer, en particular. «Impulsó la Asociación de Mujeres Antifascistas, que durante la Segunda República fue la mayor entidad de mujeres». Para Espina, «reivindicar a Dolores es reivindicarla en su papel de dirigente obrero, de la clase obrera y de un feminismo combativo».
El homenaje a Dolores Ibárruri continuará mañana, domingo, con un diálogo entre su nieta, Lola Ruiz-Ibárruri, y la exconsejera de Bienestar Social y Vivienda, Laura González. Será a las 17.30, en la librería La Revoltosa, de Gijón.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión