Expertos y usuarios avalan el plan de Fomento para rebajar a 100 la velocidad en toda la 'Y'

Señales verticales en la 'Y' recordando el actual límite a 120 y la presencia de un radar. / AINARA ALONSO
Señales verticales en la 'Y' recordando el actual límite a 120 y la presencia de un radar. / AINARA ALONSO

Los técnicos creen que es el peaje por «ampliar la vía de forma barata». Los conductores admiten el cambio «con tal de que termine el ruido»

RAMÓN MUÑIZEL MONTICO (CARREÑO).

El Ministerio de Fomento tiene una hoja de ruta para cambiar la 'Y', la infraestructura en la que más tiempo pasan los asturianos. En lo que queda de año contratará la ampliación de las calzadas entre Oviedo y Lugones, obra que durará 42 meses y durante la cual la velocidad de paso quedará limitada a 60 kilómetros por hora. Los trabajos terminarán en 2023, momento a partir del cual los conductores dejarán de sufrir el ruido actual en este tramo de 4,39 kilómetros pero encontrarán la velocidad máxima marcada en 100 kilómetros por hora, esto es, 20 menos que ahora. De esta forma se compensa la pérdida de visibilidad y margen de seguridad que implica ocupar la actual mediana y reducirla a una barrera de hormigón.

La programación ministerial incluye lanzar de aquí al año 2024 una segunda fase, consistente en extender el carril adicional en los tramos Lugones-Serín y Lloreda-Tamón. Esta parte cuenta con un estudio informativo pero aún requiere un proyecto constructivo que termine de darle forma. Con todo, el ministerio entiende que «en general» el resultado será que la limitación a 100 kilómetros por hora se extienda por la infraestructura. Si la rebaja afecta a toda o hay partes que se libran es algo que concretará el proyecto.

La propuesta cuenta con el aval mayoritario de los expertos y usuarios consultados ayer. Los primeros entienden que la rebaja de velocidad es el peaje a pagar por lanzar una ampliación «de forma barata, ocupando el espacio de seguridad que daba ahora la mediana». Los segundos asumen la querencia del conductor por la velocidad pero aceptan los cambios «con tal de que termine el ruido horroroso» de la vía, en el que ven su mayor problema.

«Esto no es un capricho, los ingenieros de caminos habrán hecho sus cálculos y comprobado que la ampliación que se plantea cambia las condiciones originales de la vía», expone Mario Arnaldo, presidente de la Automovilistas Europeos Asociados (AEA). «Ampliar las calzadas por el lado derecho habría encarecido la obra por las expropiaciones a realizar, pero se ha ido a una solución más barata», recuerda. «La mediana ahora es amplia y funciona como espacio de seguridad en caso de colisión; con el carril añadido eso desaparece y afecta a la capacidad de reacción», razona.

Tráfico cuatro veces mayor

La 'Y' se estrenó en los años 70 admitiendo velocidades de 140 kilómetros por hora, pero entonces el tramo Oviedo-Lugones soportaba el paso de 14.900 vehículos al día y ahora registra cuatro veces más. Entre un 7% y un 15% son vehículos pesados o autobuses «que no pueden pasar de 90 ó 100 kilómetros por hora, por lo que tenemos ya una intensidad de tráfico que desborda la capacidad inicial de la vía, y además las velocidades son muy diversas, lo que genera riesgo», ilustra Raimundo Cuesta, presidente de la Asociación Española de Accidentología Vial. Este especialista asturiano entiende que «rebajar a 100 es algo que debería aplicarse ya mismo, sin necesidad de la ampliación».

Cuesta asume que los vehículos son ahora más seguros y que hay países que admiten ir a 140 en las autovías, «pero aquí sería una barbaridad por la cantidad de tráfico, el número de camiones y autobuses que encuentras y las incorporaciones y salidas». El especialista concede que «la seguridad no debe ser el valor absoluto, porque si no pones todas las vías a 30 kilómetros por hora; debe tenerse en cuenta sin colapsar el tráfico, que es a lo que se va aquí».