La planta para clasificar la basura bruta, en servicio en 2022

La planta para clasificar la basura bruta, en servicio en 2022

R. MUÑIZ OVIEDO.

Será un final de año de intensa actividad en la Consejería de Infraestructuras, Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. La Dirección General de Calidad Ambiental tiene por ejemplo fijado para el día 17 la mesa de contratación que debe cerrar el encargo al Instituto Carlos III para que verifique si las estaciones que miden la contaminación del aire están bien ubicadas.

El estudio cuenta con un margen de 20 meses para su realización y se valora incluir en la auditoría las 40 bases de medición pertenecientes a la industria pesada. El gerente de Cogersa, Santiago Fernández, concretó que su idea es la de adjudicar en febrero la redacción del proyecto y obra de la planta de clasificación de basura bruta y producción de combustible a base de desperdicios, encargo licitado en 64 millones. El calendario es «que esté en 2022 prestando servicio».

Podemos e IU aplaudieron el paso dado, si bien el diputado de la primera formación, Héctor Piernavieja, recordó que «fue la obstinación del Gobierno socialista al apostar por la incineración y no el debate parlamentario lo que nos ha llevado a la parálisis que ahora debemos remontar».

Las fechas que se manejan hacen imposible que la instalación funcione antes de 2020, el plazo límite que la UE dio para estar reciclando el 50% de los residuos que salen de los hogares. Asturias se encuentra ahora en el 30%, «vamos avanzando y progresando, no adecuadamente, pero con pasos firmes», indicó el viceconsejero de Medio Ambiente.

A su juicio «la recogida separada de la basura orgánica supondrá un salto importante, un antes y un después; el salto cualitativo será realmente importante». La instalación de ese contenedor marrón para reciclar las sobras de las comidas está incluida en el plan autonómico de residuos como obligación para que todos los municipios la cumplan en el año 2020.

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