«Es como predicar en el desierto», espetó el profesor sancionado a un alumno sordo

«Es como predicar en el desierto», espetó el profesor sancionado a un alumno sordo

La Universidad considera también probado que sometió a coacciones a los estudiantes para que retiraran la denuncia

E. RODRÍGUEZOVIEDO.

La Universidad de Oviedo considera probado que el catedrático de Odontología sancionado durante tres meses y veinte días sin empleo y sueldo «mantuvo durante 2016, 2017 y 2018 comportamientos y actitudes impropios de la labor de un docente universitario, inadmisibles en el ejercicio de su cargo e injustos con el alumnado». Así, entre los hechos denunciados por los estudiantes y que la institución académica estima demostrados, figuran los comentarios despectivos que hizo hacia un alumno con discapacidad auditiva: «Con usted es como predicar en el desierto», «a usted ni le pregunto porque ni me oye», «¿usted ya oye?».

En la resolución firmada por el rector de la institución académica, Santiago García Granda, aparecen otras situaciones en las que el catedrático de Prótesis Estomatológica y Oclusión «pretendía ridiculizar a los alumnos, provocándoles un importante malestar». Una de ellas hace referencia al momento en el que una alumna se encontraba en una práctica, haciendo un batido de alginato, pero de modo incorrecto. «¿Qué clase de mujer es usted que no sabe cocinar?», le dijo. También da por buenos los testimonios de los estudiantes que relatan cómo se negó a que una compañera que precisaba muletas por haberse roto el fémur se sentara en los sitios más próximos a la entrada del aula. «Usted no puede sentarse aquí porque es repetidora».

El rectorado ratifica las conclusiones del instructor nombrado en este caso, quien consideró este comportamiento «una falta grave de desconsideración con los superiores, compañeros y subordinados», en función del Reglamento de Régimen Disciplinario de los Funcionarios de la Administración del Estado. Por esta razón le sanciona con tres meses de suspensión de sus funciones, aunque la medida aún no es firme, pues el docente dispone de dos meses para interponer un recurso administrativo.

Los comentarios vejatorios forman parte del informe, pero este es más amplio. En él consta y se considera también probadas las supuestas coacciones a las que sometió a los alumnos para dejar sin efecto la denuncia que habían presentado cuatro estudiantes y que fue apoyada por 22 compañeros más. «Se acepta como hecho probado que en el mes de diciembre de 2018, durante el desarrollo de clases prácticas, tres profesores procedieron a llamar, uno a uno, a alumnos de tercer y cuarto curso. Uno de ellos se acercaba al estudiante, le indicaba que debía acompañarle, sin explicitarle en ese momento las razones, y acudía a una sala anexa donde, en presencia de dos profesores, se le invitaba a leer y a firmar, en el caso de estar de acuerdo, el escrito. Este negaba la realidad de los hechos recogidos en la denuncia que motivó la apertura del expediente».

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«Intimidante»

La resolución recoge que dicho texto «describía el comportamiento del profesor como intachable, lo cual generó una situación incómoda para algunos alumnos; comprometida y tensa, intimidante e, incluso, coactiva para otros». La Universidad ve acreditado que «al menos tres estudiantes fueron llamados para firmar el referido escrito en el despacho del profesor y así lo hicieron».

Estos hechos los considera constitutivos de una «infracción disciplinaria grave», consistente en el «abuso de autoridad en el ejercicio de su cargo» y se critica el «uso indebido del expedientado de sus facultades inherentes a su condición de profesor por utilizar un tiempo y espacio destinados a actividades docentes para satisfacer sus propios intereses». Por eso, se le sanciona con veinte días más sin empleo y sueldo.