Son «líderes, ejemplo y referencia para la comunidad iberoamericana». Cada uno de ellos, a una y otra orilla, ha «construido una brillante trayectoria en distintos campos de acción», desde la minería al arte o la comunicación, del ámbito académico al deportivo o el empresarial. Han dedicado su vida «a que nuestros países sean mejores lugares para vivir» y ayer fueron reconocidos en los Premios Iberoamericanos Asicom-Universidad de Oviedo. «Pasión por su trabajo y amor por la excelencia» es , según el rector Santiago García Granda, el denominador común que une a la Brigada de Salvamento Minero, Enrique Cerezo, Juan Pedro Domecq, Christian Duverger, Cecilia Gómez, Vicente Vallés y Núria Vilanova.

Los galardones celebraron en el Paraninfo del Edificio Histórico su década de vida, diez años de «homenaje al entendimiento humano» y reconocimiento al «esfuerzo, la capacidad y la entereza» que dejan huella y aportan lucidez ante un «entorno incierto y cambiante en el que puede que los riesgos existan, pero las oportunidades son mayúsculas». Así lo aseguró Carlos Fernández Collado, presidente de la Asociación Iberoamericana de Comunicación, quien indicó que Iberoamérica «vive momentos históricos de cambio». Así, dio gracias a los premiados que por «creer en el futuro».

Ejemplo de este compromiso es la Brigada de Salvamento Minero, que con más de cien años de historia a sus espaldas continúa demostrando que en Asturias «los héroes no llevan capa, sino casco». La brigada, remarcó su presidente, José Raúl González Ruisánchez, «ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos acercándose cada vez más a la vida civil» y estableciendo un «flujo recíproco» con cuerpos como la Unidad Militar de Emergencias. Y con la discreción y cultura del «esfuerzo callado y constante» que le caracteriza, ve su porvenir garantizado más allá de la minería del carbón al tiempo que rinde homenaje «a la memoria de todos los hombres de la mina que han sacrificado su vida».

Los galardonados, según uno de ellos, «representan el verdadero valor que el deporte nos deja: esfuerzo, lealtad, honestidad». Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid desde hace 16 años y productor cinematográfico, aseguró que «lo más bonito que nos queda no son los éxitos, sino cómo hemos recorrido el camino que lleva a la obtención de esos objetivos». Una trayectoria que, en el caso del empresario ganadero y vinícola Juan Pedro Domecq, está marcada por su linaje y una «comprometida defensa de las tradiciones españolas». «La sangre de mis toros campa por toda América y ha ayudado a unir nuestras tierras en un hermanamiento especial», resaltó en una apasionada defensa de la tauromaquia.

«Estar unidos»

El antropólogo francés Christian Duverger, por su parte, invitó a «encontrar en el pasado lo que esclarece el presente» y reivindicó la «dualidad» que confluye en América Latina y en particular en México, que tiene «un poco de España y mucho de Mesoamérica». Una afinidad y hasta «fusión» que, según destacó la bailaora Cecilia Gómez, «ha permitido al flamenco crecer y evolucionar».

En el cuadro de premiados, la comunicación ocupó un lugar especial. Vicente Vallés remarcó que el periodismo «no es un trabajo individual, sino colectivo» y que cobra especial importancia en un momento en que «sobra información, pero escasea y es difícil discernir la veraz». La presidenta de Atrevia, Nuria Vilanova, cerró el círculo asegurando que «América ha dado muchísimo a España. No siempre los vientos soplan del mismo lado y lo mejor es estar unidos».