El Principado busca rebajar el precio de sus polígonos para competir con otras regiones

Vista aérea del polígono de la ZALIA, polígono urbanizado junto a ArcelorMittal. / E. C.
Vista aérea del polígono de la ZALIA, polígono urbanizado junto a ArcelorMittal. / E. C.

«Si la prioridad es atraer a la industria, hay que intentarlo», dice Cofiño. Cantabria cede el suelo gratis cinco años y León abarata parcelas un 72%

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

El Principado abrirá un debate interno para verificar si se puede aplicar una rebaja «sustancial» a su actual bolsa de suelo industrial para reactivar las ventas. Así lo confirma el vicepresidente Juan Cofiño, quien subraya que «si la prioridad que tenemos en este momento es la de lograr crecimiento económico y atraer proyectos industriales, las parcelas son un elemento clave y debemos intentar que sean competitivas con el resto del país».

La consejería lleva tiempo comprobando que los síntomas de recuperación están lejos de reactivar el mercado del suelo industrial en Asturias al ritmo deseado. El polígono de la ZALIA sigue sin ocupantes y Sogepsa hace malabares contables para soportar las deudas que firmó para urbanizar unas parcelas a las que no termina de dar salida. Mientras tanto, hay territorios vecinos que se están adelantando.

Promociones

Cantabria
deja que la empresa se implante gratuitamente los primeros cinco años, cobra un 6% el sexto y le da 20 para hacerse con la propiedad. Si no, deberá dejar la parcela pasados 50 años.
Castilla y León
tiene un descuento medio del 50% con bonificación añadida a quien se asiente en las cuencas mineras.

En Castilla y León el Ejecutivo autonómico lanzó en 2016 una rebaja media del 42% en todos los polígonos, con casos concretos en los que el descuento alcanzaba el 72%. A esas promociones sumaba otras adicionales a quien se asentara en comarcas mineras. La administración facilitaba a los compradores préstamos que cubrían hasta el 90% de la adquisición, con plazos de amortización de hasta 40 años. Los descuentos están siendo prorrogados para mantener el atractivo.

En Cantabria la reflexión fue anterior. En 2012 la comunidad tenía 300.000 metros cuadrados yermos en los polígonos y otros 17.000 más con naves vacías. Suelo Industrial de Cantabria (Sican) decidió echar el resto un año después y publicitó que ofrecía suelo gratis durante cinco años. La chocante promoción era en realidad un derecho de superficie que la empresa obtenía durante 50 años; a partir del sexto debía abonar el 6% del precio del terreno. Durante las primeras dos décadas se le dejaba la opción de comprar en propiedad la parcela según la tasación del momento.

Se trataba de un plan «audaz, atractivo, acertado y jurídicamente impecable», según defendió el entonces presidente cántabro Ignacio Diego. El Gobierno del País Vasco dijo que aquello era competencia desleal con dinero público y amagó con presentar los «recursos y denuncias correspondientes ante la Comisión Europea, primero, y ante el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea, después, para restablecer la situación de legalidad». La diputación de Álava, por su parte, prefirió copiar la fórmula para asegurarse más inversiones. En Asturias el cambio de estrategia tardó y fue moderado. La empresa público-privada Sogepsa hizo en 2016 una promoción por tiempo limitado que dejaba las parcelas a mitad de precio. La intención del vicepresidente del Principado ahora es profundizar esa línea para recuperar terreno frente a otras comunidades. Con todo, el caso regional cuenta con un obstáculo. «El suelo está financiado y los créditos hay que devolverlos», expone. «Si el interés prioritario es atraer industria y que el suelo escasee en los próximos años, tendremos que hacer equilibrios internos y ver hasta dónde podemos llegar para ser más atractivos», razona el también consejero de Infraestructuras. «Necesitamos una reflexión más allá de los equilibrios internos del Principado para que el suelo sea un elemento tractor que tenga condiciones razonables y competitivos», explica. La explicación alude a la que hasta ahora la política de suelo industrial, en la ZALIA como con Sogepsa, estuvo supeditada a financiar las urbanizaciones con créditos bancarios que se pretendían saldar exclusivamente con el dinero obtenido por las parcelas. Este enfoque llevaba a fijar un precio del metro cuadrado más pendiente de la voluntad de amortizar todas las obras que de los precios del mercado.

Con un sector renuente a invertir y otras comunidades haciendo rebajas agresivas, el resultado es el vivido en el último lustro: las parcelas asturianas tienen una demanda escasa y las sociedades de promoción como Sogepsa y ZALIA se limitan a renegociar los plazos con unas entidades bancarias que, para aplazar los cobros, acaban reclamando que el Principado salde parte de la hipoteca.

El intento de culminar las promociones sin participación del erario público no funcionó y ahora de lo que se trata es de decidir si además de auxilio de último recurso puede sustentar una estrategia comercial como la del resto de regiones.

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