El Principado estudia cómo recuperar el lince boreal, extinguido hace un siglo

Un lince boreal, especie extinta en Asturias desde hace un siglo. / E. C.
Un lince boreal, especie extinta en Asturias desde hace un siglo. / E. C.

La reintroducción permitiría controlar a los depredadores del urogallo y potenciar el turismo a través del avistamiento de los ejemplares

E. RODRÍGUEZ OVIEDO.

Es, de momento, un proyecto a «medio o largo plazo», que podría prolongarse durante una década, pero la idea está encima de la mesa. El Gobierno regional estudia cómo recuperar el lince boreal o europeo, conocido antiguamente como lobo cerval. Se trata de una especie que desapareció hace más de un siglo. De hecho, las referencias históricas sitúan su extinción entre mediados del siglo XIX y principios del XX. El proyecto fue expuesto recientemente en Madrid, en una reunión del Comité de Fauna y Flora, un órgano colegiado en el que están representadas todas las autonomías y en el que estuvo presente el jefe del Servicio de Caza y Pesca del Principado, Orencio Hernández. Según explica el representante regional, la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, de 2007, obliga a las autonomías a recuperar aquellas especies extintas por la acción del hombre. Esa sería una de las razones para su reintroducción, la de carácter ético. Pero hay más.

También existen motivos ecológicos, porque el lince boreal es «un elemento de las pirámides tróficas» que contribuiría a «restaurar el equilibrio natural». Recuerda Hernández que este depredador controlaría a otros que amenazan a especies como el urogallo (mesodepredadores como la marta, el azor, la garduña...). Y la tercera razón sería social y económica, pues la reintroducción supondría un atractivo para las zonas rurales, caracterizadas por el despoblamiento, e incentivar el turismo con el avistamiento de los ejemplares. Insiste Orencio Hernández en que es una «idea de futuro», porque a día de hoy «nadie tiene un programa racional de reintroducción sin unos avales científicos y sociales». Precisamente, será por estos informes por los que empiece el Principado. Lo primero es tener un estudio de viabilidad, de carácter científico, que analice en qué zonas se puede reintroducir y qué repercusiones tendrá sobre la fauna y las poblaciones.

A esta propuesta respondió ayer el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), que la tildó de «inaceptable». La asociación indicó que «el lince boreal es el carnívoro más esquivo de Europa junto con el glotón». «Su reintroducción debería estar avalada por una estrategia de conservación de la biodiversidad que, en este momento, no existe en Asturias». Añadió que «el lince boreal es un depredador que depende de la captura de presas silvestres para sobrevivir y que el corzo es su presa principal, especie que ha acusado un importante descenso poblacional por la enfermedad 'narices de corzo'.