El Principado exige a Adif mejorar las condiciones de seguridad en la rampa de Pajares

Operarios de Adif, en tres momentos del proceso para retirar la roca de gran tamaño que amenazaba con caer sobre el trazado ferroviario en Lena. / E. C.

El corte de las vías por el riego de argayos se prolongó 60 horas, afectó a 66 trenes y obligó a trasladar por carretera a 4.101 pasajeros hasta León

R. MUÑIZ / L. MAYORDOMOGIJÓN.

Los trenes volvieron a circular ayer con normalidad entre Gijón y León. Lo hicieron después de casi 61 horas de un corte obligado por el riesgo de que nuevos desprendimientos de roca afectaran a las vías y la catenaria en la rampa de Pajares, en concreto entre las localidades lenenses de Puente de los Fierros y Campomanes. Los trabajos se demoraron más de lo previsto inicialmente. El martes, cuando tomó la decisión de interrumpir el tráfico, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) había estimado en 48 horas el tiempo que iba a ser necesario para asegurar la zona. Pero ese plazo fue superado en algo más de doce horas.

Al final, las vías quedaron expeditas a las 5.15 de la madrugada del viernes. Sin embargo, aún tres servicios de pasajeros se vieron afectados ayer. Fueron los trenes de larga distancia que conectan Gijón con Madrid y Castellón y el media distancia que cubre el trayecto Valladolid-Gijón y que salen a primera hora de la mañana.

En total, en esas casi 61 horas en que el tráfico ferroviario quedó interrumpido, fueron 66 trenes los trenes que se vieron afectados. Y 4.101 los pasajeros que tuvieron que ser trasladados en autobús desde Asturias a León -dentro del plan alternativo de transporte previsto por la compañía- para, en el caso de los que tuvieran intención de viajar a Madrid, continuar viaje desde allí ya en tren.

Los problemas habían comenzado ya el lunes. De madrugada, varias piedras cayeron sobre un convoy de mercancías cargado de bobinas de Arcelor. Los golpes abollaron una bobina y arruinaron uno de los vagones. En ese primer momento Adif cerró el tráfico ferroviario con la Meseta para apartar las piedras caídas y reponer la catenaria. La incidencia se solventó en unas doce horas, la vía reabrió, pero entre los responsables de su cuidado seguían quedando algunas dudas. Las sospechas se confirmaron el martes, cuando una cuadrilla acudió al lugar y buscó el origen de las piedras desprendidas con ayuda de un dron. La cámara divisó la presencia de dos enormes peñas que también se habían desgajado y amenazaban con caer sobre la vía. La orden de suspender el tráfico y arreglar el argayo fue inmediata.

Del siglo XIX

Sobre esta cuestión volvió a referirse ayer el consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente. En los pasillo de la Junta, adonde acudió para detallar el presupuesto de su departamento, Fernando Lastra fue contundente en su reclamación de mantener «nuestro sistema de comunicaciones ferroviarias abierto» y en las mejores condiciones de seguridad. El mensaje a Adif fue claro. «Nuestra exigencia es que la rampa de Pajares esté en condiciones de tránsito» óptimas. Eso, remarcó, es «incuestionable». Como también lo es que el tráfico ferroviario discurra por el puerto con total seguridad. «Es una cuestión que no se puede discutir, de ninguna manera», subrayó.

Lastra insistió en que este nuevo incidente en el viejo trazado pone de relieve la necesidad de la urgente apertura de la variante de Pajares y «que la rampa no puede ser la solución para el transporte de mercancías como pretenden decirnos algunas fuerzas políticas». Porque, añadió, «una instalación ferroviaria del siglo XIX no es el futuro ferroviario de Asturias, es otra cosa».

Por su parte, el diputado de Foro Pedro Leal achacó «este nuevo corte» de la rampa de Pajares en lo que va de año «fundamentalmente a la falta de mantenimiento continuo y sistemático». Un abandono, añadió, «que se lleva manifestando prácticamente desde la época de Zapatero». Leal se preguntó también «¿qué va a hacer Ábalos con los 145 millones de euros que estaban previstos para el mantenimiento de la rampa de Pajares? ¿Qué va a hacer con ellos? ¿A dónde los va a destinar? Porque cerrar la rampa por decir que está obsoleta ya no es justificación, simplemente es que no hay voluntad. No creo que Asturias esté para perder flujos, mi perder vías ni dimensiones ferroviarias ni mucho menos, como en el resto de España, que se mantengan la red convencional de la antigua Renfe y entre ellas está la rampa de Pajares».

 

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