El Principado impone la primera sanción por incumplir la ley de igualdad de género

Rocío Fernández, del Sindicato Médico (Simpa), presentó la queja contra el Sespa en abril. / PABLO LORENZANA
Rocío Fernández, del Sindicato Médico (Simpa), presentó la queja contra el Sespa en abril. / PABLO LORENZANA

La pionera ventanilla única para quejas por desigualdad abrió 17 expedientes desde 2016. Las feministas llaman a la «revolución laboral»

CHELO TUYA GIJÓN.

Se desconoce su nombre y, también, la cuantía de la sanción que recibirá. Pero sí se sabe de ella que es una empresa asturiana que no cumple con la Ley de Igualdad de Género. Y que es la primera en ser sancionada por ello. «Antes de abrir la ventanilla contra la brecha salarial de género y por la igualdad efectiva en el trabajo no teníamos denuncias. No llegaban a Inspección de Trabajo. Ahora, llevamos diecisiete, entre quejas y consultas, en dos años. Y ya se ha tramitado el primer expediente sancionador».

Almudena Cueto prefiere ver el vaso medio lleno. Sabe que «la igualdad no es real aún», pero tiene toda su confianza en que «las políticas públicas para acabar con la desigualdad funcionan. Y deben continuar». Como prueba, entre los diecisiete casos tramitados desde la ventanilla contra esta brecha, figuran «desde consultas de algún Consistorio, que quiere saber cómo debe llevar a cabo una acción determinada, hasta quejas contra la propia Administración».

El ejemplo más público de esta situación ha sido la última queja admitida a trámite. Fue presentada por el Sindicato Médico de Asturias (Simpa) contra el Servicio Público de Salud (Sespa).

Las médicas denuncian un trato desigual frente a sus compañeros cuando ellas pasan por el proceso de maternidad y lactancia porque, entre otras cuestiones, «dejan de puntuar en el baremo de demandantes de empleo». Así, a instancias de Almudena Cueto, la responsable del área de violencia de género del Simpa, Rocío Fernández, presentó la demanda en la ventanilla, en el edificio de servicios múltiples de Llamaquique.

«Para nosotros es muy importante tener constancia de lo que sucede para poder actuar», explicó Cueto, quien señaló que «Inspección de Trabajo investiga todas las quejas con el deber de sigilo. Es decir, sin desvelar no solo a la persona denunciante, sino, tampoco, la denuncia en sí». De acuerdo a sus palabras, «las inspectoras acuden al centro denunciado con otra excusa: por ejemplo, una campaña de formación en riesgos laborales. A partir de ahí, empiezan a solicitar todo tipo de documentación, hasta que llegan al objeto de la investigación».

«Seguimos con déficit»

El objetivo de lograr la igualdad de género en el mundo laboral es la clave para lograr «la igualdad real, la que ahora aún no tenemos». Lo certifica Almudena Cueto con los resultados del informe 'Situación de Mujeres y Hombres en Asturias 2019' elaborado por el Observatorio de Igualdad de Oportunidades, un organismo dependiente del propio Instituto Asturiano de la Mujer.

Tal y como adelantó EL COMERCIO, el informe insiste en que las asturianas siguen siendo mayoría en la región y en la Universidad, con una mayor esperanza de vida que los hombres, pero tienen peores salarios y salud que ellos, así como la mayor brecha salarial de todo el país. Gráficamente, para ganar tanto como un compañero al año, una trabajadora asturiana debe trabajar un año y 80 días.

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«Los datos de Asturias son malísimos sin discusión», asevera la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas de Asturias. Para Blanca Aranda, la solución pasa «por una revolución laboral». Y advierte de que «el invierno demográfico que se avecina es femenino y no han desaparecido los condicionamientos de género».

Como ella opina la presidenta de la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias. «Conciliar familia y trabajo lleva a las mujeres a aceptar peores empleos con peores salarios», lamenta Jessica Castaño. El informe oficial demuestra que mientras el 66% de los asturianos cobra una pensión por jubilación, la pensión que cobran las asturianas, mayoritariamente, es la no contributiva. «Con una vida laboral precaria llegan pensiones precarias. La pobreza de las personas mayores tiene rostro de mujer», apunta Aranda. «Los datos reflejan importantes déficit. Necesitamos aplicar las políticas que tenemos. Está claro que no lo hacemos eficientemente», remachó Castaño.