El Principado pone fin a las rifas Pro Infancia de Gijón y Benéfica de Oviedo

Imagen histórica de uno de los sorteos de la rifa Pro Infancia de Gijón. / E. C.
Imagen histórica de uno de los sorteos de la rifa Pro Infancia de Gijón. / E. C.

Cuando el Gobierno regional dispuso el cese de su organización, las ventas ya eran escasas. El último sorteo se celebró a finales de junio

AIDA COLLADO GIJÓN.

No es ningún secreto que las rifas Pro Infancia de Gijón y la Benéfica de Oviedo se encontraban en un ya prolongado declive. Durante muchos años movieron miles de ilusiones, pero ahora acumulaban décadas de capa caída y en claro peligro de extinción. Por eso, la decisión del Principado cogerá a pocos por sorpresa. A los muy pocos que, de vez en cuando, compraban un cupón. El último sorteo se celebró un jueves, 28 de junio, en el caso de la de Oviedo. Tres días antes, en Gijón. El Gobierno regional argumenta dos razones principales para disponer el cese de la organización de las rifas: por una parte, dicen, ha perdido su razón de ser. Por otra, el compromiso del Ejecutivo asturiano para no fomentar el hábito del juego es cada vez más fuerte.

La Consejería de Presidencia explicó ayer a EL COMERCIO que la justificación del mantenimiento de las rifas «y su importancia tanto por su arraigo y tradición, como por su repercusión social y financiera, que fue fundamento para la gestión de las mismas» por parte de la Administración regional, ya no existe. Y, menos, desde el traspaso de las funciones y servicios de la Administración del Estado en materia de protección de menores en 1985.

Por otra parte, desde junio de 2014, la Ley en el Principado establece entre los principios que deberán determinar las actuaciones en materia de juego y apuestas «la protección y la prevención a colectivos vulnerables, como son los menores de edad, ludópatas e incapacitados legal o judicialmente», así como el respeto a las reglas básicas de una política de juego responsable y la obligación de «no fomentar el hábito del juego y reducir sus efectos negativos».

Así pone fin a parte de la historia de la región. La rifa Pro Infancia nació en 1924, de manos de la Junta Local de Protección de Menores de Gijón, un organismo creado a principios de siglo para dar respuesta a la situación de los niños pobres en plena revolución industrial, un momento en que -para la mayoría de los gijoneses- la vida en la ciudad era un ejercicio de supervivencia. Las juntas locales estaban ubicadas en las capitales de provincia y en las ciudades importantes hasta su desaparición, a finales de los setenta. Cabe recordar que hasta el año 1996 el sorteo no pasó a manos del Principado. Fue la falta de dinero la que empujó la puesta en marcha de una rifa, una iniciativa en la que el doctor Avelino González, promotor de la Gota de Leche, tuvo un papel protagonista.

Tras unos duros inicios, el sorteo gijonés fue viento en popa durante varias décadas. No tenía apenas competencia: ni Primitiva, ni Bono-Loto, ni cupón de la ONCE. Sólo estaban la quiniela y la Lotería Nacional. Pero todo se acaba y nada tenía que ver esta realidad con la del momento de su desaparición. Algo parecido ocurrió con la Benéfica de Oviedo, que vendía aún menos.

 

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