El Principado somete a todas las guarderías de la región a un plan especial de inspección

Perchero de una guardería infantil con la imagen identificativa de cada alumno sobre su ropa. / E. C.
Perchero de una guardería infantil con la imagen identificativa de cada alumno sobre su ropa. / E. C.

La Consejería de Servicios y Derechos Sociales revisará los 85 centros abiertos para comprobar que cumplen con el decreto del año 1990

CHELO TUYAGIJÓN.

No puede haber animales domésticos. No se puede fumar. El espacio mínimo por persona son dos metros cuadrados. Cada alumno, su cuna propia. Todas con colchón duro y no más de diez por habitación. A ser posible, en un edificio exclusivo. En todo caso, siempre ubicadas en lugares que no presenten riesgos para la salud, alejadas de actividades calificadas como molestas, insalubres, nocivas y peligrosas. Y obligatorio cumplir el calendario de vacunación infantil para poder ser admitido. Esos son algunos de los requisitos que deben cumplir las guarderías infantiles en Asturias. Así figura en el decreto que las regula y que fue aprobado por Juan Luis Rodríguez-Vigil en mayo de 1990, cuando era consejero de Sanidad y Servicios Sociales en el Ejecutivo de Pedro de Silva.

Casi treinta años después, el Principado pone en marcha un plan específico de inspección de estos dispositivos dedicados a la atención de los menores de seis años «a los cuales se presta la necesaria atención física, psíquica y social». Según explicó la directora general de Gestión de Prestaciones y Recursos, Paula Álvarez, «en 2019 centraremos el plan de inspecciones en las guarderías». Eso significa que el equipo de inspectores de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales pondrá el foco en 85 centros, entre guarderías infantiles y ludotecas, abiertos por toda la región.

Diseño
La guardería debe contar al menos con sala de reconocimiento o botiquín (mínimo 10 metros cuadrados), aseos (con un lavabo y un inodoro por cada 15 alumnos y una ducha), sala de estancia o juegos (mínimo 2 metros cuadrados por alumno) y sala de preparación. Si hay comedor, debe contar con 1,5 metros cuadrados por alumno. Los dormitorios tendrán 2,5 metros cuadrados por matriculado. La sala de lactantes tendrá, como máximo, diez cunas. Cada alumno tendrá su cuna o cama propia.
Salud
El alumnado deberá cumplir con el calendario de vacunaciones. La plantilla deberá acreditar su estado de salud. Está prohibido fumar. La dieta debe ser equilibrada. No están permitidos animales domésticos.
Seguridad. Los materiales de limpieza deben estar fuera del alcance del alumnado. Se evitarán ángulos y esquinas. Aseos y cocinas
alicatados hasta el techo.

Según explicó, la medida está incluida en el plan de inspecciones aprobado en esta legislatura. «Desde 2016 decidimos hacer campañas específicas, similares a las que lleva a cabo la Agencia Tributaria», señaló a EL COMERCIO. Una decisión que Paula Álvarez justifica con números: «Pensar que con seis inspectores se puede inspeccionar cada año los 552 centros que hay en la región es imposible». Los seis integrantes del equipo de inspección de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales tienen bajo su control 234 centros de mayores; 94 de personas con discapacidad; 85 guarderías o ludotecas; 76 centros de día; 50 centros de menores; ocho centros rurales de atención diurna y, también, cinco centros para atención a víctimas de maltrato.

720 expedientes desde 2016

Estas campañas han derivado en 720 expedientes diferentes. «Tenemos una actividad muy elevada», asegura la directora general de Gestión de Prestaciones y Recursos, en un calendario que comenzó en 2016. Ese año «nos dedicamos a controlar la ratio de personal en los centros geriátricos privados. Se abrieron 309 expedientes», un estudio que concluyó en que el 90% de los centros «cumplen».

En 2017 y 2018, la diana se puso en los centros públicos, «a los que pedimos informes de seguridad», así como en los centros que ya cuentan con acreditación, «a los que hemos planteado revisiones para mejorar aun más la calidad que ya dan». Seis se encuentran en ese proceso.

Más información

Por el camino se quedaron siete residencias de mayores clausuradas tras la inspección de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales en los últimos cuatro años.

Mientras se mantiene el control de los centros para mayores, 2019 será el año de los centros para el otro extremo de la pirámide poblacional. «Las guarderías serán el objetivo del plan de inspecciones a lo largo de este año», explica Álvarez. Una campaña que no variará el cambio de gobierno resultante de las elecciones autonómicas de mayo pasado. Esté quien esté al frente de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales que ahora dirige la socialista Pilar Varela, las guarderías estarán bajo el foco de la inspección.

Vigilarán los inspectores que cuenten todas con licencia, libro de registro y capacidad máxima autorizada. Que cuenten, como mínimo, con una sala de reconocimiento, aseos, una sala de estancia y otra de preparación. Como mínimo, cada alumno debe contar con dos metros cuadrados para jugar y medio metro más, 2,5 metros cuadrados, para dormir. Casi treinta años antes de la corriente de no vacunar, el Principado ya fijó como obligatorio que el alumnado cumpliera con el calendario de vacunaciones. Ahora los inspectores vigilarán si se cumple.