El profesor universitario Alejandro Rodríguez, entre los diez mejores de España

El profesor universitario Alejandro Rodríguez, entre los diez mejores de España
Alejandro Rodríguez (derecha), con sus alumnos del grado de Maestro, mención Educación Especial.

Es docente del grado de Maestro en Primaria en la mención de Educación Especial. «Quiero que los alumnos vivan la pasión por esta profesión», dice

ELENA RODRÍGUEZ OVIEDO.

«Es todo un chute de adrenalina». Alejandro Rodríguez Martín (Arucas, Gran Canaria, 1981) se disculpa por «lo coloquial de la expresión», pero nada refleja mejor la emoción que está sintiendo después de que su nombre figure entre los diez mejores docentes de España en la categoría de Universidad. La primera sorpresa le llegó en el mes de septiembre, nada más empezar el curso, cuando recibió un mail de la organización de los Premios Educa-Abanca informándole que había sido seleccionado entre los cincuenta primeros del país. Su candidatura había sido propuesta por sus alumnos del grado en Maestro de Educación Primaria, en la mención de Educación Especial, del curso pasado. «Aunque me dieron las gracias el último día de clase, me sentí profundamente conmovido. Porque no siempre es habitual que tu propio alumnado se preocupe por agradecerte lo que haces con ellos y, además, lo hagan visible y público».

Su currículo, sus publicaciones, sus métodos de enseñanza, con pruebas reales de todo ello, han hecho el resto. Alejandro Rodríguez -que obtuvo hace diez años la plaza de profesor titular en la Universidad de Oviedo- ya es semifinalista. El ganador se conocerá el 10 de enero, cuando se hagan públicas las puntuaciones de todos ellos.

Firme convencido de que «nada es fruto del trabajo individual, sino de trabajar en equipo», si tuviera que buscar una razón de por qué lo han elegido a él, alude a dos aspectos: la emoción y la implicación con la que afronta sus clases. «Yo las vivo como uno más. Empatizar no es una opción, es una necesidad, porque mi alumnado, en unos meses, estará al otro lado. Esto es, serán maestras y maestros y, además de los contenidos, deben vivir un ejemplo. No sé si el mejor, pero, al menos, que vean un modelo de pasión, entrega y amor a la profesión docente. La tarima es solo física, no psicológica».

Carla Menéndez, de Gijón, y Mercedes Rodríguez-Maribona, de Illas, finalistas en Infantil

Haciendo gala de su buen humor, este profesor del departamento de Ciencias de la Educación señala que le 'toca' dar clase a las tres de la tarde. «Por eso intento mantenerles despierto el ánimo, la incertidumbre y la curiosidad desde el minuto cero», ríe. Trabaja, por tanto, las emociones, pero también el «aprendizaje real, al interaccionar con la red de centros educativos de Asturias y preparar materiales que luego éstos utilizan». Trabaja también el aprendizaje-servicio.

Preguntado acerca de la mejora del sistema educativo, sostiene que «lo primero es darle estabilidad. La educación no puede estar condicionada por los cambios políticos y, para alcanzar la excelencia, hay que estar comprometido con la equidad, con no dejar a nadie atrás». Ve necesario «repensar muchas cuestiones», aunque algunas «son más prioritarias que otras: el aumento de la financiación del sistema, la formación del profesorado y su selección; el liderazgo pedagógico de los equipos directivos, la evaluación del profesorado en todos los niveles, la inclusión real en nuestras aulas...».

Él es el único profesor de Asturias en su categoría, pero en otras también hay docentes asturianos excelentes. Hay dos en la categoría de Infantil: Carla Menéndez, del Colegio de Educación Infantil y Primaria Príncipe de Asturias, de Gijón, y María Mercedes Rodríguez-Maribona, del Colegio Rural Agrupado Castrillón, de Illas. En Primaria ha quedado finalista Carlos García Junco, del colegio la Inmaculada de Oviedo.

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