¿Cómo reaccionar en caso de accidente?

Juan Luis González Camblor, director de Instituto de las Emergencias. / JOSÉ SIMAL

Mantener la calma, pedir ayuda y conocer las técnicas a aplicar es crucial ante un ahogamiento, golpe de calor o atragantamiento

EVA FANJULGIJÓN.

¿Qué hacer ante un ahogamiento en el agua?, ¿cómo practicar correctamente una reanimación cardiopulmonar? y ¿cómo realizar la maniobra de Heimlich en caso de atragantamiento? Saber reaccionar ante estas situaciones y tener unos conocimientos mínimos sobre primeros auxilios puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El verano es la época de mayor actividad al aire libre, lo que se traduce en un incremento de las situaciones de emergencia en las que conocer estas técnicas puede marcar la diferencia. Desde golpes de calor a diferentes traumatismos. También es el periodo en el que se produce un mayor número de ahogamientos en ríos, playas y otros entornos acuáticos, «por lo que hay que extremar la precaución, especialmente con los niños», explica Juan Luis González Camblor, director del Instituto de las Emergencias (Ieducae).

En estas circunstancias, es muy importante «saber lo que hay que hacer y, muchas veces, lo que no hay que hacer para evitar así perjudicar a la persona que está sufriendo un problema», destaca González Camblor. Por ese motivo, el Instituto de las Emergencias considera «prioritario» dar a conocer las técnicas de primeros auxilios. Desde su puesta en marcha, hace dos años, más de 2.000 personas se han formado en el Ieducae. «Cualquiera puede ser un primer interviniente, es decir, el primero en llegar a un accidente o un ahogamiento. Por eso, es vital saber actuar», incide el director del instituto.

Aunque la cifra es importante, para González Camblor lo ideal sería que la formación sobre primeros auxilios se impartiese en los centros educativos como una asignatura transversal, al igual que se hace en otros países. «Aquí damos charlas en los colegios y hemos visto en varias ocasiones que un menor avisa al 112 y da la dirección porque su abuelo o uno de sus padres no se encuentra bien, incluso es capaz de hacer una maniobra. Esto salva vidas y por eso es tan importante formar a los niños», concluye el responsable del Ieducae.

«30 compresiones con las manos sobre el esternón»

Ante un desvanecimiento o una parada cardiaca por ahogamiento, actuar correctamente en los primeros minutos es trascendental. Lo primero que se debe hacer es constatar si la persona está consciente o no. Para ello «le preguntaremos si nos oye y le tocaremos para ver si reacciona». Algo esencial en todas las emergencias y que a veces no se hace bien es avisar lo antes posible al 112, eso sí «hay que cerciorarse de que la llamada se hace. A veces hay un mucha de gente junto al afectado y con los nervios del momento nadie llama o llaman todos. Con que uno avise es suficiente pero hay que confirmar que se ha hecho», destaca Florencio Fernández, técnico especialista y formador en Emergencias Sanitarias de Ieducae.

Una vez dado el aviso al 112, hay que observar si la persona respira y si no lo hace se comienza con la maniobra de reanimación cardiopulmonar o RCP. «Se colocan las dos manos cruzadas sobre el pecho a la mitad del esternón y empezamos con un ciclo de treinta compresiones y después hacemos dos respiraciones, y lo repetimos durante dos minutos o cinco ciclos, turnándonos con otra persona, si es posible», recomienda. Si el reanimador no es profesional «no tiene que hacer las respiraciones, lo importante es practicar el masaje cardiaco». A veces, las personas que atienden a una persona en parada cardiorespiratoria «tienen miedo a hacerle daño o a hacerlo mal, pero en estas situaciones lo único que no se debe hacer es no hacer nada», destaca Fernández.

«Si alguien se atraganta no hay que golpear la espalda»

Un atragantamiento es algo bastante común y en el que la obstrucción de la vía aérea puede ser parcial o total. Si es parcial, «el paciente va a toser como mecanismo de desobstrucción. Si tose significa que está respirando y hay que animarlo a que tosa e intentar que la obstrucción salga. Para ello, hay que inclinar su cuerpo hacia adelante para facilitar que el objeto que está obstruyendo la vía aérea salga», indica Armando Álvarez, técnico especialista y formador en Emergencias Sanitarias de Ieducae. Si la obstrucción de la vía aérea es total y el paciente deja de respirar, «debemos pasar a practicar la maniobra Heimlich». Esta consiste en «coger al paciente por detrás, poner el puño cerrado entre el esternón y el ombligo y con la otra mano abrazar. Luego empujamos hacia dentro y hacia arriba con movimientos fuertes y directos para intentar que tosa», detalla Álvarez.

Si después de unas cuantas maniobras el paciente «se desploma hacia delante, deja de hacer gestos y de respirar, debemos echarlo en el suelo e iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP)». Es muy importante aclarar que «que nunca se deben dar golpes en la espalda porque eso puede atascar más el objeto que obstruye las vías», recalca.

«Golpe de calor: sombra, hidratar y llamar al 112»

El golpe de calor es un aumento de la temperatura corporal generalmente por encima de los cuarenta grados. Suele ocurrir cuando una persona se ha expuesto durante mucho tiempo a una temperatura ambiental elevada o ha estado haciendo ejercicio físico intenso en un día de mucho calor. En estas circunstancias es importante que «colaboremos en el enfriamiento del cuerpo, en un lapso menor a dos horas, porque el golpe de calor es algo grave que puede terminar en un estado de coma o muerte», explica Jessica Zabala, médico y formadora del Ieducae.

«El principal síntoma suele ser un simple dolor de cabeza. Luego, puede haber mareo, pérdida de conciencia y sudoración excesiva como mecanismo de enfriamiento corporal», indica Zabala. Los grupos de riesgo son «los niños, las personas mayores y los deportistas. Estos últimos porque hacen ejercicio intenso a temperatura ambiente alta», apunta. Si nos encontramos ante una persona que «tiene dolor de cabeza después de tomar el sol o que ha paseado con ropa demasiado abrigada en un día de calor, algo que suelen hacer nuestros mayores, debemos ponerla a la sombra, hidratarla y llamar a los servicios de emergencia para que reciba la atención sanitaria adecuada», indica.

La prevención es importante en días de calor, «hay que hidratarse, beber dos litros de agua al día, no abrigarse mucho e intercalar tiempos de sol y de sombra, para no superar tres horas de exposición solar.

«Hidrocución o corte de digestión»

El nombre de esta patología, comúnmente conocida como corte de digestión, es hidrocución. Ocurre cuando sometemos el cuerpo a temperaturas diferentes. «Después de comer el cuerpo tiene una temperatura porque el metabolismo tiene que trabajar para quemar esos alimentos. Cuando entramos en el agua, el cambio brusco de temperatura es lo que causa ese malestar de la hidrocución». No hay estudios que indiquen esperar dos horas después de comer para bañarnos pero sí es recomendable entrar en el agua poca a poco, mojando primero las extremidades», advierte Zabala.

«Solo dos personas expertas deben quitar un casco»

Un motorista accidentado con el casco puesto puede sufrir un politrauma grave y trauma cervical. Por eso, «siempre hay que acercarse al herido de forma que nos vea para evitar un giro brusco de la cabeza que puede agravar lesiones», explica el técnico Armando Álvarez. La primera regla es que «el casco se quita siempre entre dos personas que sepan practicar la técnica, de lo contrario no debe hacerse», advierte.

«El primer rescatador tiene que inmovilizar la cabeza del herido y esta debe tener una correcta alineación con el cuello y la columna vertebral. Después, «el segundo debe quitar el barbucaje del casco y realizar una sujeción del cuello con las dos manos para facilitar que el compañero pueda retirar el casco. Solo se inicia la retirada cuando se está seguro de que hay buena tracción del cuello que evite que la cabeza vaya hacia atrás».

En ese momento, «se saca el casco poco a poco y cuando esté apunto de salir del todo debe avisar a su compañero. Una vez quitado el casco debe sujetar el cuello y la cabeza para que el otro rescatador coloque un collarín cervical, si lo hay. La persona que sujeta la cabeza, debe estar en postura cómoda porque permanecerá sujetándola, hasta que llegue la asistencia sanitaria», detalla.