El reciclaje se estanca en el Principado

El reciclaje se estanca en el Principado

Los tres planes de promoción tropiezan con un censo que menguó un 8,7%. Cogersa estima que arrojó al vertedero el 76% de lo recogido en 2018 | La cantidad de vidrio, papel y envases tirados por separado es idéntica a la que había en 2008

RAMÓN MUÑIZ

El plan de residuos 2001-2010 programaba inversiones por casi 25.000 millones de pesetas, su sucesor en el periodo 2014-2014 lo hacía por 312,1 millones de euros y el vigente para el lapso 2017-2024, al renunciar a la incineradora, rebaja el esfuerzo a los 118 millones. Todos incluyen centenares de medidas con el objetivo de incrementar la recuperación de desperdicios, noble fin que tropieza con una realidad incómoda: en términos absolutos, el reciclaje apenas evoluciona.

Los datos son elocuentes. En 2008 el Consorcio de gestión de residuos (Cogersa) recopiló 50.960 toneladas de los contenedores donde los asturianos arrojan de forma separada el papel, los envases y el vidrio. La entidad reconoce que desde 2012, y pese al despliegue realizado en contenedores y publicidades, esa cosecha ha sido inferior.

¿Qué está pasando? Cualquier explicación debe tener en cuenta dos factores. Con la crisis la población perdió poder adquisitivo y, en consecuencia, capacidad de consumo y de generación de desperdicios, si bien desde 2013 la tendencia se está revirtiendo. Además la sangría demográfica está ahí.

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Entre 2008 y 2017 la comunidad redujo un 4,6% su padrón. Si se prorratea la cosecha de vidrio, papel y envases entre cada habitante resulta que, aunque la colecta en conjunto sea menor, cada asturiano recicla un 6% más. Es decir, los ciudadanos que quedan hacen un mayor esfuerzo, pero como son menos al final los contenedores llegan a Cogersa con menos materia que aprovechar.

La progresión sigue a años luz de los objetivos que impone la UE, y que el Principado incorporó a los planes de gestión. Para cumplir el mandato comunitario, habría que pasar de las 23.420 toneladas recogidas de papel en 2017 a las 78.600 fijadas como meta para el año que viene. En envases habría que triplicar la cantidad arrojada y en vidrio sería preciso casi el doble que ahora.

Los datos de 2018 están por cerrar. En base a una reciente respuesta de la Consejería de Medio Ambiente, el PP calcula que como mucho habrá cerrado con los mismos envases, vidrios y papeles que en 2008. El documento avanza otra estimación capital. Lo que Cogersa no recicla termina enterrándolo en el basurero. Por el ritmo de desperdicios que iba arrojando en él hasta el verano «se estima que el total depositado en dicho vertedero en el ejercicio 2018 sea aproximadamente de 652.368 toneladas», calcula Medio Ambiente. De confirmarse sería un retroceso notable, un 15,6% más que en 2017 y la mayor cantidad enterrada en la última década.

Como queda dicho, la recuperación económica influye, pero no lo explica todo. Cogersa calculaba que el año pasado terminaría recibiendo 856.000 toneladas y enterrando una cantidad que representa el 76,2% de esa suma. En 2017 lo desperdiciado en el vertedero suponía el 66,6% de las toneladas gestionadas y el curso anterior fue del 61,9%. Es decir, si el objetivo es minimizar los desechos que mueren en el vertedero, el consorcio está perdiendo eficacia a marchas forzadas.

Durante los últimos lustros lo cierto es que entre los gestores del consorcio y la mayoría de los ayuntamientos se asentó la idea de que, económicamente, el vertedero era rentable. No hay forma de deshacerse de la basura más barata. El problema es que esa tendencia vulnera la normativa comunitaria y cierra los ojos a otros perjuicios sociales.

En 2014 una sentencia aclaró que todas las administraciones tienen prohibido tirar sin más los desperdicios sin antes intentar rescatar los materiales aprovechables. Eso es lo que venía y viene haciendo Cogersa con la bolsa negra, esto es, la que se tira en el contenedor que no es para reciclar. Todas esas toneladas acaban directamente en el basurero. En abril de 2016 una consultora enviada por la UE verificó hasta qué punto se incumplía aquí la normativa. El pasado septiembre la comisión comunicó la apertura de un expediente 'pilot', fórmula que consiste en pedir explicaciones antes de iniciar formalmente el proceso sancionador.

Para cumplir la normativa, Cogersa tiene en licitación la construcción de una planta de clasificación en la que se abrirán las bolsas negras. En una respuesta a Ciudadanos, la consejería indica que con ella se da «cumplimiento pleno» a la legislación europea. Lo hará, eso sí, más tarde de lo que estipulaba esta y después de que el propio consorcio solicitara en el anterior plan retrasar la obra.

 

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