10.000 firmas para retomar la conexión con Stansted

10.000 firmas para retomar la conexión con Stansted

CH. TUYA GIJÓN.

Fueron los primeros en alzar la voz y ya suman 10.000 apoyos. Los asturianos en el Reino Unido se constituyeron en una plataforma, StanstedAsturias, para protestar por la falta de conexiones. Fue el pasado mes de abril cuando la aerolínea 'low-cost' británica, la primera en operar en Asturias, anunció su marcha de un aeropuerto al que llegó en 2005.

Hoy estarán ante la Junta General del Principado, para decirle al consejero de Empleo, Industria y Turismo lo que opinan de la conectividad aérea de la región. Isaac Pola tendrá que dar explicaciones ante la Junta.

De hecho, el de EasyJet fue el primer contrato de promoción turística del que se debatió en el Parlamento asturiano. Las ayudas que, hasta ese momento, el Gobierno regional concedió a las aerolíneas no tenían concurso público. No se conocieron las recibidas por Air Nostrum y Air Europa, por ejemplo. Tampoco fue pública la de EasyJet, pero sí se supo que llegó a recibir 500.000 euros anuales por implantar tres rutas internacionales. Pero no cumplió.

Porque tras comenzar a volar a Stansted en la Semana Santa de 2005, en el invierno de ese año redujo la ruta diaria a cuatro vuelos semanales. Práctica que mantuvo durante todo su operativa en la región: vuelos diarios en la temporada de verano (de marzo a octubre), pero recortados a frecuencias semanales en invierno.

Madrid, Lisboa, Ginebra

No perduraron en el tiempo sus rutas con Madrid ( llegó a ofrecer tres vuelos diarios) ni con Lisboa, que operó varias temporadas. Ginebra fue la única ruta que implantó junto a Londres, aunque limitada a dos vuelos semanales durante la temporada estival.

Los asturianos en el Reino Unido reclaman ahora al Gobierno regional que procure vuelos de bajo coste y defienden la apuesta por el aeropuerto de Stansted como «el mayor de vuelos 'low-cost' de Europa». Critican, además, los convenios que acaban de caducar y que tenían como beneficiarias a las empresas del grupo IAG. «No queremos monopolios», afirman.