«Bienvenido a casa, papi»

Un centenar de personas recibe en el aeropuerto de Asturias entre aplausos a los 58 militares del Regimiento de Infantería Príncipe llegados de su misión en el Líbano

Un centenar de personas recibe en el aeropuerto de Asturias entre aplausos a los 58 militares del Regimiento de Infantería Príncipe llegados de su misión en el Líbano
Recibimiento de los militares del Regimiento de Infantería Príncipe. / JORGE PETEIRO
Chelo Tuya
CHELO TUYAGijón

«Entran ganas de llorar». Costaba reconocer como autor de la frase al alto y barbudo militar que, vestido de camuflaje, tocado con la boina azul que acredita su condición de miembro de una misión de la ONU, salía cargado con dos mochilas llenas hasta los topes de la sala de llegadas del aeropuerto de Asturias.

Sin embargo, una mirada a todo lo que le rodeaba, casi un centenar de personas aplaudiendo, llorando y gritando vivas dejaba claro que llorar era casi lo único que se podía hacer a las 8.30 de esta mañana en la terminal asturiana.

Ese fue el recibimiento que los familiares de los 54 militares del Regimiento de Infantería Príncipe número 3 realizaron a los suyos, recién llegados del Líbano donde han pasado los últimos seis meses en la Operación Libre Hidalgo XXX.

Fueron seis meses, 186 días y 4.464 horas según explicaban en sus carteles Yoel y Yerai, de nueve y seis años, respectivamente. Esperaban ellos a su padre, el sargento primero Francisco Javier García que, como su compañero, no pudo evitar romper a llorar al ver a sus hijos abalanzarse sobre él.

«Esta es mi cuarta misión, pero, desde que tengo a los críos, cada vez es peor irse de casa», confesaba mientras cargaba con cada uno de ellos en sus brazos. Ellos que, hasta ese momento, no paraban de reír y explicar que los carteles los habían hecho en clase de Yoel, «porque hicimos una videoconferencia desde allí con mi padre, para que los niños del Líbano vieran cómo es un colegio español y nosotros cómo es el suyo», también lloraban a lágrima viva. «Ahora vamos a jugar con él todo el rato», explicaban.

Como jugará con sus hijos Héctor Vaca, que apenas reconocía al bebé de siete meses que le miraba sorprendido. «Le dejé con un mes. Es mi tercera misión y lo peor de todo es la espera para ver a la familia», confesaba el militar.

Antes de encontrarse con su familia, los militares fueron recibidos por Manuel Pérez López, el coronel jefe del Regimiento de Infantería Príncipe número 3. Explicó él que la misión en el Líbano «es muy diferente a la de hace doce años», ya que esta, bajo el paraguas de la ONU, consiste en revisar el alto el fuego entre Israel y el Líbano, ofreciendo apoyo y formación a las fuerzas libanesas. Han sido «700 españoles» los que han participado en esta misión, de los que 193 «son del Príncipe». El primer relevo llegó el sábado pasado a Santiago de Compostela, aeropuerto en el que aterrizará el resto el próximo día 22.

Explicó el coronel que este mes también se completa la participación de otros militares del Príncipe en Mali, en una misión abanderada por la Unión Europea para adiestramiento de las tropas maliesas. Según aseguró, los que aún no se han marchado de misión, «están deseando hacerlo». Yoel y Yerai no tienen ninguna prisa en que eso suceda.