«Respetamos una actividad profesional lícita, pero rechazamos el intrusismo»

El Colegio de Médicos de Asturias insiste en que la homeopatía debe estar en manos de facultativos y «jamás ser un tratamiento de elección único»

A. COLLADO GIJÓN.

La homeopatía vuelve a estar en el centro del huracán después de que la ministra de Sanidad, Carmen Montón, lanzase un claro mensaje contra esta práctica que, dijo sin paños calientes, «no cura». Anunció que el Gobierno tratará de que este tipo de productos dejen de considerarse como medicamentos, para lo que recurrirá a «sanciones si es necesario». Desde el Colegio de Médicos de Asturias recuerdan que, mientras sea legal -y así ocurre en EE UU y muchos países europeos-, su obligación es «respetar a los médicos que practican una actividad profesional lícita». Dicho lo cual, su presidente, Alejandro Braña, cargó contra «la gran lacra» que el intrusismo profesional supone para las terapias médicas no convencionales, en general, y la homeopatía, en particular.

La opinión del colegio sobre esta práctica es conocida. «No es un tipo de tratamiento al que se deba recurrir como primera opción jamás. Efectivamente, se trata de una técnica médica con mucho tiempo de historia, que nunca ha demostrado eficacia de curación frente a las enfermedades comunes y convencionales», explica. Otra cosa distinta, matiza, es que pueda servir como «tratamiento adyuvante de otros procesos, pero jamás puede ser el tratamiento de elección único para cualquier tipo de enfermedad que tenga solución con la medicina convencional». Porque esta última es «la medicina a la que nos debemos, que conocemos y nos permite hacer diagnósticos y seguimientos con precisión, utilizando fármacos que han pasado los filtros de los ensayos, no solo de los laboratorios sino también clínicos». Y por eso, insiste: los tratamientos homeopáticos «los deben realizar siempre médicos».

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