El roble más real de los Picos de Europa

El rey Alfonso XIII plantó el roble, el 8 de septiembre de 1918, con motivo de la inauguración del parque nacional y la coronación de la Virgen de Covadonga. En el hoyo, Marceliano Fernández Gallina. /  E. C.
El rey Alfonso XIII plantó el roble, el 8 de septiembre de 1918, con motivo de la inauguración del parque nacional y la coronación de la Virgen de Covadonga. En el hoyo, Marceliano Fernández Gallina. / E. C.

Hace cien años, Alfonso XIII plantó un árbol durante la inauguración del parque. Ahora, su tataranieta podría hacer lo mismo

AIDA COLLADO GIJÓN.

No deja de llamar la atención el hecho de que el roble más real del Parque Nacional de los Picos de Europa no exista. Ya no. Hubo muchos testigos de su llegada al Parque del Príncipe. Después de los actos de la coronación canónica de la Virgen de Covadonga, tras el banquete con el que se agasajó a las autoridades, fue el rey Alfonso XIII, en persona, quien lo plantó a pocos metros del Gran Hotel Pelayo. Pero nadie estaba cuando desapareció. De hecho, no se sabe con exactitud por qué ni cuándo sucedió. Podría haber sido una tempestad, la sequía o una enfermedad lo que acabó con su vida. El caso es que cuando, con motivo del noventa aniversario del parque, hace ya una década, lo buscaron para retomar la historia, el roble ya no estaba.

Ahora se sabe que doña Leonor de Borbón se sumará el próximo 8 de septiembre a los actos oficiales de celebración del día de la comunidad autónoma, los 1.300 años del origen del Reino de Asturias y el centenario de la creación del que es el primer parque nacional de España y de la coronación de la Virgen. Y la tataranieta de Alfonso XIII podría plantar de nuevo un árbol real durante la que será su primera visita oficial a Asturias.

Del otro árbol, del que no llegó al centenario que volverá a atraer los ojos de toda España, solo quedan algunas fotografías. No muchas. En una de ellas, el joven árbol aparece en primer plano, junto a un rebeco disecado. El animal pertenecía a la colección del Gran Hotel Pelayo. Otra de las imágenes que se conservan de la época, mucho más ilustre, retrata al Rey sosteniendo con sus propias manos el árbol, mientras estaba siendo plantado. En el hoyo cavado a tal efecto aparecen dos hombres.

Uno de ellos, el más visible, es Marceliano Fernández Gallina, vecino del cercano pueblo de Teleña y más conocido como Marceliano Carrandi. Él era guarda de montes, aunque no del parque. Trabajó en las obras del Santuario y fue hombre de confianza de Pedro José Pidal y Bernaldo de Quirós, marqués de Villaviciosa e impulsor del parque. Aquel espacio lo ocupan en la actualidad otros dos robles. Hubo un tercero, que desapareció años ha por un vendaval. «Quizá fuese ese», elucubran los vecinos que conocen la historia.

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