«Estamos destrozados. Lo de Sergio fue un cúmulo de fatalidades»

Un parapentista realiza ayer uno de los tramos del recorrido conocido como 'La laderona', que discurre por el litoral gijonés. / JUAN CARLOS TUERO
Un parapentista realiza ayer uno de los tramos del recorrido conocido como 'La laderona', que discurre por el litoral gijonés. / JUAN CARLOS TUERO

Compañeros del piloto gijonés fallecido el martes destacan lo «inusual» de lo ocurrido y la dificultad de saber con exactitud lo que provocó el accidente

PABLO SUÁREZGIJÓN.

Consternados tras conocer lo ocurrido y sorprendidos por cómo tuvieron lugar los hechos, compañeros y amigos de Sergio Palacios, el parapentista fallecido el martes después de quedar enganchado en un árbol y caer desde una altura de más de 100 metros cuando trataba de aterrizar en playa España, comentaban ayer lo «extraño» de que un incidente así le sucediera a un piloto con la experiencia de Palacios, quien llevaba volando más de una década. «Hoy en día los parapentes están muy controlados e incluyen muchas prestaciones. Es muy complicado saber lo que pudo pasarle a Sergio. Lo que está claro es que fue un cúmulo de fatalidades que se sucedieron de la peor forma posible», acertaba a explicar uno de los pilotos que, pese a llevar algún tiempo inactivo, guardaba una gran relación con Palacios, muy querido entre quienes practican este deporte en Asturias.

'Vikingo', como lo conocían sus compañeros por su aspecto nórdico y su característica coleta, volaba junto a uno de sus mejores amigos en el momento del accidente. Este otro piloto, que consiguió aterrizar en el arenal con total normalidad, fue testigo de cómo Palacios se precipitaba al vacío tras quebrarse la rama del eucalipto que lo sostenía. «Está destrozado. Todos lo estamos. Es complicado creerse que esto le haya pasado a alguien como Sergio», afirmaba otro compañero de Palacios.

Eso sí, lo que todos los aficionados a esta disciplina tienen claro es que la mala suerte jugó un papel fundamental en lo ocurrido. «No es tan raro quedarte enredado en un árbol. Hay veces que arrimas mucho y puede pasarte esto. A veces llega a suponer un problema e incluso puedes caer al suelo y romperte una pierna. Que la caída coincida en un acantilado de esa altura... Es tremendo», asumían ayer varios pilotos, quienes recordaban que hace cuatro años, Palacios ya había sufrido un accidente similar, que le había provocado numerosas lesiones.

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«El que diga que esto no es un deporte de riesgo miente. Lo es, al igual que también lo son el esquí o el ciclismo de carretera. Son deportes en los que los errores se pagan más caros», explican los pilotos consultados por EL COMERCIO, quienes, no obstante, defendían que no se trata de un deporte tan peligroso como puede parecer. «No se puede dar la sensación de peligro. No es real. Lo que pasó fue un accidente. De toda la gente que conozco, Sergio es el primero que pierde la vida en un vuelo de este tipo», afirmaba uno de ellos, al tiempo que hacía referencia a los más de 3.000 vuelos que cada año se realizan desde el Picu'l Sol (uno de los lugares habituales de despegue en Asturias) y que se desarrollan con total normalidad. «Si un parapente normal es más que seguro, aquellos que incluyen espacio para un pasajero son todavía más estables», destacan.