«El Servicio de Salud nos discrimina por ser madres»

De izquierda a derecha, (de pie), Begoña Paredes, vicepresidenta del Simpa, junto a Silvia Rivas Menéndez, Lucía Canal Sordo, María García García, Bárbara Montes Zapico y Paloma Álvarez Martínez. Sentadas, Concepción Fernández Cimadevilla, Laura Rubio Rodríguez, Helena Pardellas Fueyo e Irene Casal Torre. / PABLO LORENZANA
De izquierda a derecha, (de pie), Begoña Paredes, vicepresidenta del Simpa, junto a Silvia Rivas Menéndez, Lucía Canal Sordo, María García García, Bárbara Montes Zapico y Paloma Álvarez Martínez. Sentadas, Concepción Fernández Cimadevilla, Laura Rubio Rodríguez, Helena Pardellas Fueyo e Irene Casal Torre. / PABLO LORENZANA

El Simpa denuncia que las profesionales de baja por maternidad «dejan de puntuar en el baremo de demandantes de empleo» | Médicas eventuales del Sespa afirman que se ven obligadas a programar su embarazo «para no perder la plaza»

ÁNGELA RODIL OVIEDO.

«El Servicio de Salud del Principado nos discrimina por ser madres». Así lo aseguran varias facultativas de hospitales y centros de salud que han dado a luz o que están en plena gestación, y que en su día a día laboral se han encontrado con obstáculos vinculados a la maternidad con los que no se topan su colegas hombres, ni siquiera cuando ellos están en un proceso de paternidad. Las quejas de estas profesionales, que hablan de «desventajas laborales claras», han hecho que el Sindicato Médico de Asturias (Simpa) lleve varios casos a los tribunales, «ganando ya alguna sentencia», indicaron el secretario general del Simpa, Antonio Matador, y la vicepresidenta de dicha organización, Begoña Paredes.

A la hora de acceder a un contrato de trabajo, a las médicas eventuales del Sespa «les perjudica estar viviendo un embarazo de riesgo o acogerse a la baja maternal». Pedir el permiso post parto las deja fuera de juego a la hora de sumar puntos para la bolsa de empleo. «Hasta 2011 si se encontrabas en esa situación no las contrataban. Es decir, ese tiempo no computaba para seguir obteniendo puntos en el currículo laboral, un problema que sus compañeros hombres no tienen», afirmó el abogado que lleva el caso, Domingo Villamil.

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Esta situación tiene ahora «una novedad». Las médicas de baja maternal «no son contratadas aunque sí se puede hacer una reserva del contrato para cuando se haya terminado ese descanso maternal», abunda el letrado. Sin embargo, «esa reserva no computa», es decir, no genera puntuación alguna en el baremo de la bolsa de contratación de los demandantes de empleo del Sespa.

Bajar 300 puestos

Aunque en estos años se ha logrado una «importante mejora» de las condiciones de trabajo y ganado varias sentencias judiciales, «hay muchas otras situaciones que aún no se llevaron a tribunales» y que por lo tanto, la Administración no ha corregido de oficio. «Estás de baja a causa de tu embarazo pero a diferencia del resto de las bajas laborales, no generas puntos. Pierdes puestos con respecto a tus compañeros; es una situación inconcebible», subrayaron las afectadas.

La pérdida equivale a 0,004 puntos menos por día no trabajado, lo que supone 0,50 puntos si se computan los cuatro meses de baja por maternidad. «Podemos estar hablando de perder 300 puestos en el baremo de demandantes de empleo, una barbaridad, calcula Antonio Matador.

La precariedad laboral es la tónica de estas facultativas que trabajan en el Servicio de Salud asturiano. «En el mejor de los casos, las eventuales logramos un contrato anual. Lo habitual es que te lo renueven el 1 de enero, a no ser que seas propietaria de plaza, pero hoy por hoy, en Asturias, en médicas menores de 40 años, eso algo muy improbable». Por eso, «para la gran mayoría», el 31 de diciembre es la fecha en la que suele caducar su contrato. Las profesionales son cesadas y pasan a formar parte de una bolsa de empleo que se regula a través de puntos por días trabajados. Unos puntos que durante los días de permiso por maternidad ellas no generan, lo que «nos pone en desventaja con nuestros colegas hombres». Los casos son muchos y diferentes, como el de Lucía Canal, médica de urgencias y madre de dos niños. «Con cada uno de mis embarazos estuve 16 semanas de baja. En ese tiempo mis compañeros hombres me adelantaron ocho meses en las bolsas de empleo», señaló. Su primer hijo tiene ahora cuatro años. Lucía dejó de trabajar una semana antes de dar a luz: «Me despidieron y no tuve opción a coger otra plaza. Con el segundo me despidieron el día siguiente del parto y también perdí todo ese tiempo».

Silvia Riva, facultativa eventual en urgencias, está embarazada de cuatro meses. «Pensé mucho si quedarme o no y empecé a hacer cálculos para no perder la plaza». La renovación de los contratos suele ser anual «pero resulta que este año no saben si se hará en enero, así que es posible que me quede en el paro y sin plaza porque cuando estás de baja por maternidad no te tienen en cuenta para los contratos».

Ocultar el embarazo

Irene Casal, ginecóloga, tiene una niña de dos años y va ahora por su segundo hijo. «De aquella no existía la bolsa de demandantes de empleo», recuerda. «Firmaba cada tres meses un contrato y como no podía cogerme la baja por embarazo de riesgo trabajé hasta la semana 37». Parió siete días después. Irene no agotó toda su baja y se reincorporó «cuando la niña tenía dos meses para poder seguir trabajando», confiesa.

Por su parte, Conchita Fernández, cardióloga, también fue de las que calculó a la hora de tener un hijo, «pero las cuentas me salieron mal porque me cambiaron la duración de contrato que terminaba el 31 de marzo, fecha probable de parto y día en el que di a luz». Cuando María García, que trabaja un laboratorio de bioquímica se quedó embarazada, aguantó trabajando hasta una semana antes del parto. «Me reservaron la plaza pero como estaba de baja por maternidad perdí dos meses de puntuar», se queja.

Paloma Álvarez, especialista de digestivo, lo dice claramente: «Tuve que ocultar el embarazo para poder firmar y renovar, es increíble que esto ocurra» en un servicio público de salud.

 

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