«Antes de cualquier agresión, un perro siempre avisa y emite señales»

Leticia Casielles, a la izquierda, durante la charla sobre problemas de convivencia. / FOTOS: PABLO NOSTI
Leticia Casielles, a la izquierda, durante la charla sobre problemas de convivencia. / FOTOS: PABLO NOSTI

La educadora canina Leticia Casielles asegura en la Pola que todos los problemas de convivencia con el animal pueden solucionarse

LYDIA IS LA POLA SIERO.

«Si un perro gruñe, jamás se le puede reñir, castigar o inhibir; primero porque no tiene eficiacia y segundo, por seguridad, ya que antes de agredir, siempre avisa y emite señales y si le cortamos esa reacción se la saltará cuando esté molesto». Este es uno de los consejos que ofreció ayer la educadora y adiestradora canina Leticia Casielles, fundadora del Llar del Can, durante la charla sobre problemas de conducta que impartió en el III Aniversario de la Asociación Espertar Animal Siero que se celebró en los aleros de la plaza cubierta de la Pola.

Casielles comenzó su intervención -basada en el bienestar y la prevención del abandono-, analizando la evolución que ha tenido la relación entre humanos y perros en los últimos años. «Han pasado de jugar un papel clave para trabajo de guarda, el pastoreo o la caza a ser de compañía, incluso han cambiado su hábitat y ahora los tenemos en pisos, viajan en coche o juegan con niños; todo eso conlleva una adaptación y una empatía que no siempre tenemos y que deriva en los problemas de convivencia», alertó.

Asimismo, señaló que «nunca podemos olvidar que un perro es un animal social, depredador, de la familia de los cánidos» e instó a «tenerlo siempre presente para no desvirtuar la relación». En este sentido, rechazó su humanización e hizo hincapié en que una buena alimentación es clave para evitar problemas de conducta. «Antes de tenerlo, hay que informarse sobre qué tipo de perro es, qué necesidades va a tener, si las vamos a poder cubrir o si se va a adaptar a nuestra forma de vida», recomendó.

Entre los casos más frecuentes de problemas de convivencia, Casielles enumeró los destrozos en casa, derivados por lo general de la ansiedad; las faltas higiénicas y la reactividad. «Es lo que conmúnmente se conoce como agresividad, pero se trata de una reacción desmesurada a un estímulo y que viene provocada por una mala socialización, un trauma o estrés», detalló. También insistió en que «todos los perros a los que se les ha dado una oportunidad de mejora lo hicieron, independientemente de su raza y de su edad, solo hay que ayudarlos».

Otro de los problemas más habituales son los miedos y fobias, aunque la educadora reconoció que son los más difíciles de tratar. «Hay que dejar al perro en período de descanso de esos estímulos, pero en muchos casos no dependen de nosotros», señaló. Por otro lado, explicó que «en casos muy graves nos encontramos estereotipias, conductas como perseguirse la cola que losperros realizan para liberar ansiedad, son casos de estrés crónico o grave».

Como pautas, Casielles aconsejó reducir el nivel de exigencia, reforzar los comportamientos positivos del animal, promover la calma, darle tiempo para pensar, ejercer de referente de seguridad, hacer ejercicio moderado y equilibrar la relación emocional. «No podemos estar todo el día hablándole al perro porque no nos entiende», desmitificó.

La jornada de aniversario de Espertar Animal se completó un mercadillo y puestos de información de protectoras, dos desfiles de perros en adopción y un pincheo solidario.

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