El Ayuntamiento de Siero pide investigar las denuncias por el centro de salud de Lugones

El centro de salud de Lugones, que ha recibido quejas de usuarios esta semana. / IMANOL RIMADA
El centro de salud de Lugones, que ha recibido quejas de usuarios esta semana. / IMANOL RIMADA

Solicita que la Consejería de Salud estudie las quejas por el servicio médico recibido de los familiares de dos fallecidas

MÓNICA RIVEROSIERO.

El Ayuntamiento de Siero solicita la apertura de una «investigación interna» en el centro de salud de Lugones después de que los familiares de dos mujeres fallecidas este año cuestionaran públicamente, tras ponerse en contacto con EL COMERCIO, la asistencia sanitaria recibida y las quejas de otros usuarios por las listas de espera para conseguir cita, que en algunos casos alcanzan las dos semanas.

Aunque carece de competencias, que ostenta la Consejería de Salud -«no podemos hacer nada en este sentido», aclararon fuentes municipales-, el Consistorio sierense se muestra preocupado por esta situación, que considera de «gravedad» si se confirman las denuncias.

Tras las quejas de los usuarios, de las que se hizo eco el PP el jueves, Germán Navarro acudió este viernes al centro de salud de Lugones para llevar al médico que atendió a su mujer, María Luisa Amores Blanco, de 61 años, el pasado 5 de agosto una bandeja con las cenizas, cien euros, una estancia en el hotel de su propiedad y dos capullos. Quería así agradecerle con ironía el trato recibido en aquella jornada. Según sostiene Navarro, María Luisa acudió por un dolor de cabeza sin cita y la atendieron en apenas «tres minutos». La mujer falleció tres horas después. La familia aguarda al resultado de la autopista para determina la causa real de la muerte. Baraja emprender acciones legales contra el profesional, al considerar que recibió un trato «humillante».

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Una día después, Elisabeth Covadonga Alonso, la hija de otra fallecida en febrero, Soledad Bóveda Muñiz, de 67 años, se sumó a las quejas por el servicio sanitario. A su madre, indicó, le diagnosticaron un principio de neumonía y falleció esa misma jornada por un infarto de miocardio. Considera que se produjo «otra negligencia».

Esto se ha sumado a una tensa situación que arrastra ya desde hace varios años el centro debido a las largas listas de espera. El alto número de pacientes impide que los facultativos puedan realizar su trabajo en las condiciones adecuadas. Los vecinos aducen que el mínimo para ver a su médico de cabeza es de una semana.