La burra de Nava solo padece los problemas propios de la vejez, afirma el Principado

La burra de Nava que fue objeto de observación. /  E. C.
La burra de Nava que fue objeto de observación. / E. C.

J. C. D.

La burra de Nava, de la que varias protectoras denunciaron que estaba «desnutrida y abandonada», tan solo padece los problemas propios de su avanzada edad, según afirman los técnicos de la Consejería de Desarrollo Rural del Principado, que el pasado lunes acudieron a valorar su estado y comprobaron que el animal tiene dueño, está debidamente identificado y puede alimentarse de los pastos comunales. La burra tiene unos 20 años, que es la edad máxima que suelen vivir. La única recomendación de los técnicos para garantizar su bienestar fue que le recortaran las pezuñas, ya que presenta dificultades para moverse.

 

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