Las cámaras de Siero multan a los vehículos de una empresa pese a que pagó la tarjeta

Una furgoneta circulando por la calle de San Antonio. / PABLO NOSTI
Una furgoneta circulando por la calle de San Antonio. / PABLO NOSTI

Este almacén de bebidas solicitó en noviembre las autorizaciones, tras «una odisea» para tramitarlas, y aún no ha recibido la contestación del Ayuntamiento de Siero

JOSÉ CEZÓN

La implantación del sistema de videovigilancia de las cuatro calles polesas con el tráfico restringido sigue acumulando deficiencias que, en esta ocasión, afectan a los servicios de reparto. La empresa Almacenes Lelo, la distribuidora de bebidas más veterana del municipio, ha recibido dos denuncias por la circulación de sus furgonetas por esa zona, pese a que había solicitado los permisos en noviembre pasado para seis de sus vehículos de reparto y abonado las correspondientes tasas, sin que hasta la fecha haya recibido contestación alguna desde la administración local.

Ana Cuesta, portavoz de esta empresa familiar, relató ayer a este diario «la odisea» que sufrió para tramitar la documentación, que le supuso dedicarle varios días, a costa de perder horas de trabajo. Cuando se enteró por la prensa de que se iba a limitar el tráfico por las calles de San Antonio, Pelayo, Santa Ana y El Acebo, ella acudió a la Policía Local para informarse de cómo tenía que solicitar las autorizaciones. «No sabían nada y me mandaron para el Ayuntamiento», dijo. Preguntó en información al ciudadano y la remitieron a Urbanismo. Allí le comentaron que no llevaban ese tema y la mandaron de nuevo a la Policía Local. De la comisaría la redirigieron a Obras y allí la remitieron, por tercera vez, a la Policía, que a su vez le sugirió que fuera al registro. Fue entonces cuando una funcionaria le dio la información, aunque le advirtió de que no era su tarea, aunque no era la primera persona que preguntaba por lo mismo.

Al día siguiente, presentó toda la documentación y pagó las tasas por los vehículos. «Como no recibí ninguna respuesta, di por hecho de que ya tenía los permisos, porque tenían un mes para contestar», explica. Hasta que le llegaron dos denuncias por circular los días 21 y 22 de febrero, «que serán muchas más», afirma. Acudió entonces con ellas a la Policía Local y le dijeron que tenía que llevarles la misma documentación que había presentado hace tres meses en el Ayuntamiento, algo que aún no ha podido realizar por motivos laborales. Cuesta asegura, además, que hay solo un agente capacitado para resolver esos trámites, algo que le parece «incomprensible cuando esas cámaras costaron mucho dinero y las pagamos los vecinos con nuestros impuestos».

Y se refirió también al cambio de la señal de permiso de carga y descarga por otra que prohibe el paso, excepto a vehículos autorizados. «Hay agentes que respetan el antiguo horario y otros que no», afirma. Considera que ese horario de reparto, de 8 a 11 horas, es insuficiente. Su empresa tiene diez hosteleros clientes en esas calles semipeatonales «y ninguno está abierto a esas horas». Y añade que tampoco les puede obligar a que acudan a recoger la mercancía en ese horario específico, «porque igual los pierdes como clientes». Comparó su empresa con una farmacia de guardia: «No puedes dejar a ningún cliente colgado».

La empresaria denunció también la reciente colocación de bolardos en todo el barrio de Les Campes, que obliga a los repartidores a recorrer largas distancias con mercancía muy pesada. «Estamos reventando a la gente», lamentó.

Otro caso muy similar

El caso de esta empresa no es el único. La panadera Flory Moro solicitó otro permiso para circular con una furgoneta de reparto con fecha 29 de junio de 2018 y pagó la tasa, y tampoco recibió ninguna notificación de que se había autorizado. Ahora le ha llegado una denuncia correspondiente al día 23 de febrero, a las 11.20 horas, y tiene constancia de que recibirá, al menos, otra sanción. Desde entonces está repartiendo a pie el pan a uno de sus clientes de la calle de San Antonio.

Y Agustín Naves, arrendatario del bar El Caricós, de esa misma calle, solicitó el 18 de diciembre permiso para circular con tres vehículos, pero tuvo el acierto de acudir a ese mismo día a la Policía Local para que le entregaran las tarjetas. «No me las querían dar», comenta, pero, al final, las consiguió. También recibió una denuncia del día 22 de febrero por circular con un vehículo autorizado, pero tuvo más suerte. «Fui al Ayuntamiento con la tarjeta y con la multa y me la quitaron», explica.

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