La cara y la cruz de la peña Careses

Peña Careses desde Siero. / PABLO NOSTI
Peña Careses desde Siero. / PABLO NOSTI

La movilización vecinal frenó hace dos décadas la expansión de la mina a la cara norte del pico | Los vecinos de Siero viven en un entorno natural, mientras que los sareganos conviven con el paisaje industrial de una cantera

JUAN VEGASIERO/SARIEGO.

Careses es la única peña caliza existente en la zona centro del Principado de Asturias. La cara norte del peñasco es competencia del Ayuntamiento de Sariego, mientras que la sur pertenece al municipio de Siero. La realidad de los vecinos que viven en sus proximidades es muy diferente y está marcada, precisamente, por los límites de los dos concejos. Unos lo hacen en un entorno natural y los otros. en uno industrial.

La cara norte de peña Careses la encontramos en el concejo de Siero. Desde que los vecinos se enteraron, hace más de dos décadas, de que había empresas interesadas en explotarla, se movilizaron para preservar el entorno natural que rodeaba sus viviendas bajo el lema: «¡Por Careses, no desapareces!». El ex alcalde de barrio de la parroquia sierense de Vega de Poja, Eduardo Rodríguez, asegura que tras las movilizaciones «se consiguió llevar a cabo» el plan de protección que «evitó» el inicio de las obras en el concejo de Siero y que su implementación ha supuesto, con el paso de los años, que la fauna «se multiplique».

Maite Miranda es la dueña de la Casa Rural Peña Careses que se encuentra en la misma falda de la montaña. Han tenido un buen verano en cuanto a clientes y cree que su negocio no sería «rentable» si se hubiese «industrializado» el paisaje. Además, quiere recordar la importancia de la peña para los vecinos de Siero: «No podemos olvidar que la peña es acuífera y surte de agua a todos los pueblos que hay en la zona, incluso llega hasta la Pola».

La cruz de peña Careses está en el concejo de Sariego donde desde hace casi 20 años se lleva extrayendo material del subsuelo. Una situación que los vecinos de la zona aseguran ha afectado «radicalmente» a sus vidas. «Es el gran debate», asegura Lorena Cubillas, que vive a escasos cien metros de la cantera. Cree que puede ser «beneficioso» en temas de empleo, pero para los vecinos que vivimos cerca de la peña «ocasiona muchos problemas»: «Por suerte, ha disminuido la actividad, pero seguimos teniendo grietas en nuestras casas debido a la perforación y a las voladuras». «Tenemos miedo de que se ocasione un gran desprendimiento porque ya se ha tenido que cortar la carretera en varias ocasiones por avalanchas menores», matizó. Eduardo La Piñera, es vecino de Siero y sale a reivindicar la situación de sus paisanos sareganos: «La cantera es un atentado ecológico, paisajísticamente hablando, cuando estaban las máquinas a pleno rendimiento, la contaminación acústica y la degradación del entorno y del pavimento era brutal».

La tradición

El grupo Grupo de Montaña Picu Fariu organiza todos los años una marcha a pie a la peña Careses que reúne cada edición a decenas de caminantes y curiosos. Son ya veintidós años de ascenso ininterrumpido, que comenzaron a modo reivindicativo para evitar la expansión de la cantera de Castañera al municipio de Siero. Hoy la actividad extractiva ya no amenaza al macizo, pero la marcha pervive como una jornada de conctacto con la naturaleza.

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