Un Carmín «más tranquilo» deja toneladas de basura y varios incidentes

Estado que presentaba esta mañana el prau de La Sobatiella./PABLO NOSTI
Estado que presentaba esta mañana el prau de La Sobatiella. / PABLO NOSTI

El balance del Ayuntamiento de Siero habla de 80 personas atendidas, cuatro de ellas derivadas al HUCA por cortes graves, intoxicación etílica grave y consumo de estupefacientes

MÓNICA RIVERO / JUAN VEGASiero

Sin aún datos oficiales, pero con un prau, el de la Sobatiella, y unas calles, las del centro de la Pola, llenas de desperdicios, el balance de la basura esparcida durante la celebración de El Carmín permite hacer estimaciones a la baja. Mucha basura, aseguran, pero quizá menos que en otras ocasiones. Eso sí, las zonas más céntricas se han limpiado con rapidez, hacia las nueve y media de la mañana ya se remataba la plaza de Les Campes. Pero se prevé que las labores de limpieza en el prau duren varios días.

El concejal de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, Movilidad Tráfico y Transportes, Victor Villa Sánchez, realizó el balance de la romería y aseguró que se han producido un total de 80 incidencias, «un 25% menos con respecto al año pasado». En relación a las intoxicaciones etílicas el edil destacó el «brusco» descenso de casos: «Hace un año tuvimos 22 intoxicaciones etílicas y este solo 4 –solo una tuvo que ser atendida en el HUCA-». Además, remarcó, «en ninguna de ellas se vieron involucrados menores de edad».

Villa Sánchez también quiso destacar que el número de casos derivados a Oviedo también desentendió de nueve a cuatro. «El resto de incidencias – cortes, pequeñas quemaduras y esguinces- fueron de carácter leve», matizó. Es por eso que cree que la reducción en las incidencias responde a que el público asistente atendió al «llamamiento a la seguridad» que se hizo durante los días previos y la fiesta.

Hurtos

Por su parte, fuentes de la Policía Local de Siero aseguraron que, a pesar de que fue una noche con más volumen de llamadas, no se produjo ningún incidente «grave» y que el grueso de los avisos correspondió a «pequeñas reyertas, hurtos, desorientaciones, animales perdidos y quejas de los vecinos por el alto volumen de la música».

Además de los limpiadores que se afanan en retirar botellas de plástico, de cristal, bolsas y demás basura, también varias personas han acudido a la finca para recoger latas y cascos que más tarde revenderán en lagares y chatarrerías, son los llamados 'buscadores de tesoros'.

La prohibición de bebidas de alta graduación en el recinto fue positivamente calificada por muchos vecinos, que ven relación entre la disminución de los desperfectos y el cerco a los licores más fuertes. Una opinión que no comparte la asociación de vigilantes que la ha calificado de «chapuza» y ha afirmado haber demostrado «una ignorancia extrema por parte de los organizadores».

El presidente de la asociación, Jorge Cuesta, aseguró que los asistentes burlaron «descaradamente las 'supuestas' medidas y recomendaciones, pudiendo consumir cualquier bebida, independientemente de su graduación, lo que provocó directamente un botellón permitido e institucionalizado». Una situación que según Cuesta se podría haber evitado con el personal adecuado: «La presencia de ese personal no habilitado fue realmente una pérdida de tiempo, dinero y recursos humanos, sin efecto disuasorio alguno».