«Es un chaval normal y bueno, pero que pierde el control por las drogas»

El condenado con capucha y escoltado por la Policía durante la vista en el Penal 2 de Oviedo. / ALEX PIÑA
El condenado con capucha y escoltado por la Policía durante la vista en el Penal 2 de Oviedo. / ALEX PIÑA

El abogado del condenado por atracar con un martillo a cuatro mujeres en Siero y Noreña logra para su defendido una rebaja de 15 años de cárcel

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

«Es difícil que comprendáis lo que hice, yo no lo comprendo. Pido perdón porque yo realmente no soy esa persona. Es difícil comprender el daño que he hecho». Con estas palabras se dirigió el acusado a dos, de las cuatro víctimas, que golpeó con un martillo en la cabeza para robarles en los portales de sus viviendas de Siero y Noreña en 2017. Ayer se encontraban en la sala de lo Penal número 3 de Oviedo, donde se celebró la vista que condenó al procesado a 9 años de prisión por cuatro delitos de robo con violencia e intimidación y otros cuatro por lesiones. La condena llegó tras alcanzar un acuerdo de conformidad con todas las partes.

R. F. F., de 37 años, llegó al juzgado desde el Centro Penitenciario de Asturias cubierto con una capucha, allí cumple prisión, además de por los delitos que se juzgaron ayer, por estar acusado de ser el autor del homicidio de un empresario de Ciudad Naranco en 2010. Un caso que actualmente se encuentra en fase de instrucción.

Por los atracos en los que se valía del martillo, el Ministerio Fiscal pedía en un primer momento 24 años de cárcel. La reducción de la pena, en 15 años, se acordó tras aplicarle al acusado los atenuantes de drogadicción y reparación parcial del daño causado a sus víctimas. Por este motivo, la Fiscalía modificó su petición inicial de 24 años a 20, esto es, tres años de cárcel por cada uno de los delitos de robo con violencia e intimidación y dos por cada uno de lesiones.

Además de los atenuantes, y debido al tipo de delitos cometidos, se le aplicó el artículo número 76 del Código Penal, que redujo la pena hasta los 9 años.

Esto es así porque este artículo concreto, recoge que en determinados delitos, se aplique el triple de la pena que corresponde al de mayor gravedad. En este caso, el de robo con violencia para el que se pedía tres años de cárcel. Por este motivo finalmente, R. F. F. ha sido condenado a nueve años de prisión.

El procesado también deberá indemnizar a sus víctimas. Parte de ese pago ya fue abonado por el padre del procesado, 1.000 euros a cada una de ellas. Con todo, aún deberá abonar cuantías que oscilan entre los 9.000 euros y los 1.920, que hacen un total de 17.080 euros de indemnización.

A la salida del juzgado, su abogado, Guillermo Sánchez, reiteró el arrepentimiento de su defendido. «Él está muy arrepentido no solo ahora sino desde el primer momento porque cuando hace esto él no es consciente, es una persona habitualmente extraordinaria, un chaval completamente normal y bueno pero que pierde el control por las drogas».

«Empatía» de las víctimas

Un elemento que no pasó por alto ni a las propias víctimas que sufrieron los ataques del condenado cuando fueron abordadas en los portales de sus domicilios de forma sorpresiva y atacadas en la cabeza con un martillo. La abogada de una de ellas explicó que «todas» mantuvieron una actitud de «empatía» sobre todo con la familia del atracador, debido a los problemas de drogadicción de este. «Ninguna de las víctimas hizo sangre de esta situación», aseguró Nélida Fernández.

Incluso la propia jueza, tras la lectura de la sentencia de conformidad y de haber escuchado al acusado pedir perdón a sus víctimas, se dirigió a él alentándole a que «lo que tiene que hacer usted es dejar las drogas. Espero que le vaya bien».

Con todo, aún tiene pendiente otro juicio por el homicidio de Ciudad Naranco. Este mismo verano, R. F. F., y tras una investigación policial de ocho años, fue acusado como presunto autor del homicidio de Alfredo Suárez Suárez, que apareció en su almacén ubicado en la calle Coronel Bobes, después de que sorprendiese al detenido, que inicialmente había entrado a robar.

 

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