«Me tocó el pecho y las nalgas y me zafé de él, pero la segunda vez no pude»

La chica que, presuntamente, fue manoseada corrobora su versión ante el juez, mientras el acusado niega los hechos

JUAN VEGAPOLA DE SIERO.

Dos hombres se sentaron ayer en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 3 de Oviedo. El primero, acusado de abuso sexual, tras, según la Fiscalía, haber manoseado a la que era novia del otro acusado, quien, a su vez, está procesado por haberle agredido como respuesta. Ambos se enfrentan a dos años de prisión. Los hechos, tal y como recoge el escrito de acusación pública, sucedieron en 2016, durante la celebración de una fiesta en la Pola. Ayer, negaron haber cometido los delitos que se les imputaba.

El acusado de abuso sexual rechazó haber abordado a la chica con comentarios obscenos, como «te voy a comer el coño» o «te quiero follar», y, posteriormente, haberle manoseado las nalgas y los pechos. «No es cierto; dije que estaba muy buena a modo de broma, nunca se lo dije a ella personalmente», declaró ante la sala.

Un escenario que provocó que el entonces novio de la joven, le agrediese, según Fiscalía. Sufrió policontusiones, hematomas, dolor en el brazo derecho y una fractura de esmalte en diez piezas dentales. Al respecto, aseguró que el joven le atacó «por sorpresa, a traición y sobre seguro».

El exnovio de la víctima se sienta también en el banquillo por pegar al acusado

Dicho esto, hizo hincapié en que los vigilantes de seguridad, encargados de la carpa del recinto festivo, en ningún momento fueron puestos sobre aviso por ningún tipo de agresión y que la denuncia por abuso se produjo varios días después de los hechos, cuando el novio de la víctima recibió la suya por haberle pegado.

Por su parte, el otro acusado manifestó que aquella noche de 2016, el acusado de abuso sexual iba rondando a la chica «poco a poco» y, sostuvo, lo único que hizo fue separarlos poniéndole «únicamente» la mano en el pecho. Añadió que sabía quién era: «Somos del mismo pueblo y le conozco de toda la vida».

La víctima, que corroboró la versión de su entonces pareja, declaró: «Me tocó los pechos y las nalgas, en un primer momento me conseguí zafar de él, pero la segunda vez ya no pude». Justificó que tardó «más tiempo» en poner la denuncia porque «no sabía qué hacer» y necesitó «consultarlo» con su familia. Y alegó que, a raíz de los hechos, se tuvo que mudar de la Pola: «Yo estaba trabajando en un bar y tenía miedo de encontrármelo». «Ahora estoy de baja laboral por el estrés que me genera volver a ver al acusado», añadió.

Uno de los guardias de seguridad que intervino el momento de los hechos señaló que el acusado de abuso sexual «iba bajo los efectos de alguna sustancia». Matizó que él intervino después para separarlo de una pelea, aunque no recuerda quién era el contrincante.

Los amigos del acusado de abuso sexual han negado, en sus declaraciones, que su compañero se metiese en ningún momento con la chica y que «fue su novio quien le golpeó». Por su parte, los amigos de la chica y de su entonces novio indicaron que el acusado , que «estaba bebido», «la cogió por la cintura y la apretaba fuerte contra él».

La Fiscalía le considera autor de un delito de abusos sexuales y al novio de la denunciante, de uno de lesiones. Mantuvo las penas de dos años de prisión, respectivamente. En concepto de responsabilidad civil, pide que el acusado indemnice a la mujer con mil euros y que el novio de la denunciante indemnice al acusado por abuso sexual con siete mil euros. El juicio, visto para sentencia.