Un conductor empotra su coche contra un llagar en Nava

El coche empotrado en la nave del llagar. /  PABLO NOSTI
El coche empotrado en la nave del llagar. / PABLO NOSTI

El turismo, en el que viajaban un matrimonio con su nieta, perdió el control en la N-634 y se estampó contra la nave de Viuda Angelón

JUAN VEGA NAVA.

Eran las doce del mediodía cuando un hombre que viajaba con su mujer y su nieta perdió ayer el control de su vehículo en la N-634 e invadió el llagar de Viuda de Angelón, en Nava, y terminó empotrado en una de sus naves. Por suerte, en el lugar exacto donde impactó el coche no había en ese momento ningún trabajador. El conductor, de avanzada edad, resultó herido leve.

El turismo, que circulaba en dirección Santander, invadió de forma repentina el carril contrario de circulación y se adentró en los terrenos de la conocida marca de sidra para terminar estampándose contra la pared de uno de sus almacenes.

Según relataron los testigos del accidente, el coche irrumpió «bruscamente» en la finca tras saltar un foso -de más de un metro de profundidad- y se llevó por delante cuatro árboles y varias pilastras que se encontraban sujetas al suelo. En el último momento, el vehículo viró a la izquierda e impactó contra el muro, en el que hizo un espectacular boquete del ancho del coche y una grieta en la pared desde la base hasta el tejado de la nave. «Que impactase contra los árboles y las pilastras desvió el rumbo del coche que se dirigía directamente hacia la oficina donde en ese momento se encontraba gente trabajando», aseguró un testigo.

Solo el conductor resultó herido leve, su mujer y su nieta no sufrieron daño mayores. «Solo el señor se quejaba de que le dolía la espalda», corroboró el testigo.

Hasta el lugar del accidente se desplazaron la Guardia Civil, cuatro ambulancias y tres equipos de bomberos, que sacaron a los ocupantes del turismo. Posteriormente, fueron trasladados, por precaución, al Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo.

«Un milagro»

Varios trabajadores se encontraban cerca del lugar donde se estampó el coche, pero ninguno en el punto exacto, lo que evitó una tragedia. El impacto provocó la destrucción de varios palés, colocados en la parte interior del muro, y de aproximadamente cien cajas de sidra, que salieron despedidas a más de cinco metros de distancia.

«Es una zona muy concurrida en la nave y es casi un milagro que nadie se encontrase en ese momento allí. De repente escuchamos un fuerte estruendo y cuando fuimos nos encontramos todo destrozado», comentó un empleado de Viuda de Angelón.