«No hay culpables; es una desgracia para todos», aseguran los vecinos de Anes

El coche fúnebre, a su llegada a la iglesia de San Martín de Anes. /  PABLO NOSTI
El coche fúnebre, a su llegada a la iglesia de San Martín de Anes. / PABLO NOSTI

La parroquia arropa a la familia Canto durante el funeral por el octogenario de Arniella que falleció tras ser atacado por los perros de su vecino

LYDIA IS ANES (SIERO).

El mensaje del párroco de San Martín de Anes, Pedro Tardón, durante el funeral por Evangelista Canto Díaz -el hombre de 87 años que el martes falleció tras ser atacado por los perros de su vecino en Arniella-, fue claro. «No debemos buscar culpables, ninguno estamos libres de que nos pueda pasar algo así», señaló.

Las palabras del sacerdote coinciden con el sentimiento de la parroquia sierense a la que pertenece el pequeño núcleo, que ha vivido unos días «para olvidar», aseguran sus vecinos. «Estamos todos muy consternados porque ha sido una fatalidad y parece que cuando estas cosas te tocan de cerca impresionan aún más», apuntó Delia Gómez. «Coincidía con él cuando cogía el autobús porque le gustaba pasear por la zona y charlábamos, era un hombre muy agradable y sociable», destacó.

La víctima y el propietario de los perros eran amigos desde hacía años. Evangelista solía acercarse a casa de Guillermo Muñiz en sus paseos matinales y pasaban un rato charlando. Aunque el primero vivía con su hijo mayor, llevaba viudo algunos años y el segundo está divorciado. También coincidían en el bar La Figarona echando la partida.

Pero el martes al mediodía la rutina se tornó tragedia cuando, por causas que se desconocen, al abrir la puerta metálica que cierra la finca de Muñiz -que en ese momento se encontraba acostado-, cuatro de sus seis canes, de raza mestiza, se abalanzaron sobre el octogenario, causándole lesiones que unas horas más tarde le provocaron la muerte. «Podía haberle pasado a cualquiera», añadió Gómez.

A su lado, Raquel Arias corroboraba sus palabras. «Es una fatalidad, nunca sabremos lo que pasó para que los perros actuaran así, pero no hay que olvidar que son animales y que no los controlamos», opinó.

En ese sentido también se expresó el párroco durante la homilía. «¿Cuántas veces vamos por un camino y nos sale algún perro al paso o cuántas veces visitamos a gente que tiene animales en casa y nunca pasa nada? Es algo que no esperas y que no controlas», apuntó.

Por ello, Tardón hizo hincapié en que «lo importante es vivir siendo buenas personas y haciendo el bien» e invitó a la familia de Evangelista «a recordar los buenos momentos que vivisteis con él y a pensar en los valores que os ha transmitido durante todos estos años». No fue una misa fácil para el sacerdote, que reconoció que «solo podemos acompañaros, deciros que estamos con vosotros porque para lo demás, no hay palabras».

Por su parte, la alcaldesa de barrio de Anes, Pilar Santianes, aseguró que «ha sido una desgracia muy gorda para todos, por nada del mundo esperas que pase algo así y menos entre vecinos y amigos, el disgusto es tremendo por las dos partes, toda la parroquia está consternada, ha sido un trauma».

Tras el funeral, los restos mortales de Evangelista fueron trasladados al cementerio parroquial, donde también descansan los de su viuda, Josefina Fernández Corral.

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