Los druidas de la cerveza artesana destilan en la Pola

Fredi Suárez prepara los ingredientes de la cerveza. /  IMANOL RIMADA
Fredi Suárez prepara los ingredientes de la cerveza. / IMANOL RIMADA

«Lo mejor de esto es equivocarte y que te salga una porquería o algo maravilloso. Mi jardín está lleno de cervezas que no triunfaron» Fredi Suárez desentraña los secretos del lúpulo en su taller de elaboración casera de esta bebida milenaria en la plaza cubierta

MARCOS GUTIÉRREZ LA POLA.

Se cree que la cerveza nació hace más de 7.000 años en Mesopotamia. Los egipcios la consumían, los pueblos del norte iban a la batalla bien pertrechados de ella y durante el medievo se convirtió en una alternativa de hidratación mucho menos propensa al cólera que el agua. En los últimos años la fabricación del 'oro líquido' se ha democratizado. Los amantes de la elaboración casera de esta bebida pudieron disfrutar ayer en el Festival de la Cerveza Artesana de la Pola de las enseñanzas casi druídicas del 'homebrewer' Fredi Suárez, que lleva más de una década entregado a este arte.

El proceso comienza al calentar el agua a 66 grados «para mezclarle la malta y dejarla una hora reposando para que extraiga todos los azúcares». A continuación se pone a hervir el líquido sin la malta, se le añade «cuota de lúpulo, para agregarle otra al final que le aporte aroma. La enfriaremos, la metermos en un fermentador con la levadura y de ahí me la llevo a casa para que la levadura haga su magia».

Explica que la cerveza más 'precoz'«se puede consumir en unos quince o veinte días, pero cuanto más alcohol tenga una cerveza más le beneficia el reposar. El punto medio es entre un mes y un mes y medio». Considera que uno de los placeres de la fabricación casera es «equivocarte y que te salga una porquería o algo maravilloso. Mi jardín está lleno de cervezas que no triunfaron y mi hígado de aquellas que si lo hicieron». Raúl Palacio, de la organización del festival, apunta en este sentido, que mientras en el mercado hay alrededor de «700 tipos de cerveza», el 95% de las que se venden en España «son las de tipo Lager, que es la que menos te aporta en cuanto a sabores, aromas y demás».