Educación ofrece a la menor acosada en Grado una plaza en un instituto ovetense

Emi Martín, la madre de la menor. /  P. LORENZANA
Emi Martín, la madre de la menor. / P. LORENZANA

«Es la primera vez en un año que veo a mi hija saltar de alegría», agradece la madre de la chica de 13 años con Trastorno de Espectro Autista

CECILIA PÉREZOVIEDO.

Emi Martín no se arrepiente de haber sacado a la luz la historia de su hija de 13 años, diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y que sufrió un presunto caso de acoso escolar el curso pasado en el instituto Ramón Areces de Grado. Sus padres denunciaron la situación e iniciaron los trámites para cambiarla de centro educativo, pero la Consejería de Educación, en un primer momento, les denegó el traslado ante la falta de plazas en el IES de La Ería de Oviedo, el que habían solicitado. La pequeña se encontraba este curso sin escolarizar, pero la situación se resolvió ayer.

Tras relatar la familia el caso a este periódico, el Principado les comunicó ayer que la menor contará con plaza en el instituto ovetense. «Me llamaron de la comisión permanente y nos informaron de que a mi hija le daban la matrícula», confirmó ayer la madre. Una vez formalicen el papeleo, comenzará el lunes sus clases de segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). «Estamos con una alegría tremenda porque conseguimos algo que yo creo que no deberíamos haber llegado tan lejos. Nos tenían que haber escuchado primero», aseguró Martín.

El nuevo destino ha supuesto un cambio de actitud en la niña. «Es la primera vez, después de un año, que la veo saltar de felicidad y ya le tocaba», explicó ayer emocionada la madre.

Tras un año de calvario, la menor ahora podrá «empezar de nuevo», afirmó su familia. La niña llegó a estar medicada para poder conciliar el sueño ante el trauma que desarrolló tras un curso escolar soportando los insultos de varios compañeros de clase. La llamaban «'mari pocha', autista y retrasada mental», relató su madre. Cursaba primero de la ESO en el centro moscón y llegó a sufrir acoso telefónico e incluso fuera del recinto escolar, indicó su madre.

La anterior dirección del IES Ramón Areces declinó activar el protocolo en estos casos, por lo que sus padres denunciaron e iniciaron los trámites para escolarizarla en el IES de Oviedo, por ser el centro más viable para la alumna. El proceso lo iniciaron tras contar con los informes de Pediatría de Atención Primaria y Psiquiatría Infantil, que recomendaron el traslado. La Consejería de Educación se lo denegó en un primer momento por falta de plazas, aunque según confirmaron a este periódico fuentes de la consejería, «estaban trabajando» para encontrar la mejor solución. Ayer mismo comunicaron a sus padres la decisión.

«Era un número»

Ellos están convencidos de que sacar a la luz el caso ayudó a acelerar el proceso y modificar los planes de la consejería. «Llegó un momento en el que consideré que mi hija solo era un número para la administración y yo tenía que protegerla. Tuve que ir a por todas, era la única posibilidad que me quedaba», justificó Martín.

El cambio de actitud por parte de la Consejería de Educación ha sido recibido con satisfacción por esta familia moscona, pero lamentó que no ha recibido explicación alguna sobre por qué ahora sí hay plaza. «Simplemente me llamaron, dijeron que lo hacían de la comisión permanente y que podíamos activar la matrícula en La Ería. Nos comunicaron que debemos pasar por el instituto para formalizarla».