Experimentar para aprender

Los alumnos de tercer curso del colegio Santa Bárbara de Lugones muestran sus experimentos. /  I. RIMADA
Los alumnos de tercer curso del colegio Santa Bárbara de Lugones muestran sus experimentos. / I. RIMADA

Los alumnos del colegio Santa Bárbara de Lugones resuelven, desde la ciencia, sus hipótesis y exponen los resultados en púiblico

MÓNICA RIVERO LUGONES.

Niños que con cinco años explican a sus hermanos de Secundaria el Principio de Arquímedes. No son superdotados, simplemente se han educado de un modo distinto: implementando el método científico en su día a día.

El centro lleva una década educando a través de este método a sus alumnos, desde los tres años ya comienzan a experimentar con el mundo que les rodea, para lo que los profesores les instan a investigar. «Trabajan en equipos donde ellos plantean unas hipótesis previas a partir de un tema que les motive, se recogen por un secretario que ellos nombran y partir de ahí experimentan para ver si se comprueba o no su idea inicial», explica la jefa de estudios e impulsora de esta alternativa a las clases tradicionales, Natalia Egocheaga.

Participación
Se anima a los alumnos a preguntar y perder el miedo a hablar en público.
Ciencia
Los propios menores proponen sus hipótesis e investigan cualquier curiosidad que surja.
Cooperación
Desde pequeños trabajan en grupos con orden y fomentando la integración.

Estos experimentos los recogen en un libro que reparten a cada niño y se muestran en los Encuentros Científicos en los que participan otros centros escolares, donde demuestran lo que han aprendido. Diego Martín, uno de los representantes de su clase de 3º de Primaria este año, asegura que fue una experiencia muy divertida: «trabajamos las fuerzas de cohesión de las moléculas». «Y también vimos experimentos de otros colegios», le apunta su compañero David Menéndez. «Lo peor fue el calor, a mí no me importa hablar en público», dice resuelto Marco García. La enseñanza internivel favorece sus habilidades comunicativas y ayuda a la integració. «Adquieren competencias mucho antes de lo habitual», indica la profesora Natalia Egocheaga.

El cambio de paradigma educativo comenzó con pruebas individuales hacia los grupos pioneros de estudiantes, que tras aplicar el nuevo método y repetirla mostraron una clara evolución positiva. La metodología forma parte del proyecto Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Escuela, una iniciativa que tiene como objetivo acercar la ciencia a los alumnos y profesores. «Aquí estamos todos en constante formación», asegura Egocheaga. Este método se enmarca además en el trabajo de innovación del centro, que aúna ciencia, cooperación y roles y técnicas de control de aula, lo que incluye la docencia compartida.