Graduados a los cinco años

Los graduados posan con sus birretes justo antes de la ceremonia. / PABLO NOSTI
Los graduados posan con sus birretes justo antes de la ceremonia. / PABLO NOSTI

Los alumnos del colegio Peñamayor finalizan la etapa de Infantil en la que han aprendido, sobre todo, «a colaborar»

MÓNICA RIVERO LA BARGANIZA.

«Y colorín, colorado, este curso se ha acabado», así daban por terminada la etapa de Infantil los alumnos del colegio Peñamayor, que tras sus primeros tres años escolares disfrutaron ayer del fruto de su esfuerzo en una ceremonia de graduación donde no faltaron las risas, emociones y aplausos.

Los 34 pequeños graduados recogieron su diploma con birrete y acariciaron su próxima entrada en Educación Primaria, no sin antes recordar los momentos más significativos de su paso por Educación Infantil. «Si algo hemos hecho ha sido jugar, jugar y jugar, pero también hemos aprendido a calcular con matemáticas divertidas, a hablar en público y a programar», recogían en su memoria particular. Detallaron su aventura a los allí asistentes: «También hemos sido científicos, arquitectos, joyeros y artistas, pero sobre todo hemos aprendido a colaborar», contaban.

Los alumnos dieron las gracias y un enorme aplauso a sus padres, «nos llevamos para la vida generosidad y fortaleza», leían, «porque todo lo que das... ¡vuelve!», gritaban entre todos al unísono.

Uno a uno fueron pasando por delante de Josefina de la Fuente y Ángel Gallo, directores de los colegios Peñamayor y Los Robles, que les dieron su diploma y estrecharon la mano junto a dos de sus profesoras. También tuvieron una imposición de becas, que junto con el birrete terminó de componer la perfecta imagen de la promoción.

La entrega de diplomas estuvo precedida por una pequeña ofrenda floral en la capilla del centro, donde cada niño llevó una flor y cantaron el Himno de Covadonga.