El helenista sierense Pedro Olalla recibe la Cruz del Mérito Civil

El sierense Pedro Olalla y el embajador en Grecia, Enrique Viguera, tras la entrega de la distinción. /  E. C.
El sierense Pedro Olalla y el embajador en Grecia, Enrique Viguera, tras la entrega de la distinción. / E. C.

El embajador de España en Grecia, Enrique Viguera, le entregó en Atenas la condecoración, que concede el Ministerio de Asuntos Exteriores

JOSÉ CEZÓNSIERO.

El prestigioso escritor y helenista sierense Pedro Olalla ha sido condecorado en Atenas con la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito Civil de manos del embajador de España en Grecia, Enrique Viguera. Esa distinción, que instituyó en 1926 el Ministerio de Asuntos Exteriores, reconoce «las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en bien de la nación».

En su discurso, el jefe de la misión diplomática española en Grecia, recordó que Olalla ya ostenta la condición de 'Embajador del Helenismo', que le otorgó hace unos años la Prefactura de Atenas por difundir esta cultura universal, a través de la investigación, la creación literaria y audiovisual, la traducción, la docencia, la acción pública o la labor social, y residiendo en Grecia.

«Se trata de un helenista español de altura, quizás uno de los más destacados de la España actual», subrayó el embajador. Y añadió que la diferencia con la mayoría de sus colegas, cuya ocupación principal suele ser la enseñanza del Griego clásico, Olalla «ha evolucionado de la traducción y la docencia hasta la literatura y el cine para poner en valor el mundo clásico». Viguera confesó que alguno de sus libros le habían ayudado a conocer mejor la compleja historia griega.

Elogió, asimismo, de sus obras que «sin dejar de ser eruditas y tener un transfondo clásico y humanista, no están destinadas a minorías» y alabó su «estilo sencillo y claro». El embajador habló también del compromiso del filólogo sierense con la realidad del país, que le ha impulsado «a defender en público posiciones, a veces, en las antípodas de lo políticamente correcto, lo cual no le ha dejado de crear ciertas incomprensiones, pero es la responsabilidad del intelectual».