Hierros y Aceros de Santander amenaza con abandonar Siero por los accesos

Ángel Garrido y Florentino Frade muestran el camino de acceso a la nave. /  IMANOL RIMADA
Ángel Garrido y Florentino Frade muestran el camino de acceso a la nave. / IMANOL RIMADA

La empresa asegura haber perdido tiempo, clientes y material por culpa del mal estado del camino que lleva a la nave en la que se aloja

MÓNICA RIVERO VIELLA.

Hierros y Aceros de Santander amenaza con abandonar el Polígono Natalio por los, según dicen sus responsables, deficientes accesos a la nave. Esta empresa, formada por veintiséis trabajadores y con más de sesenta años de antigüedad, reclama una solución municipal. «Esto ya lo llevamos hablando desde hace cuatro años, hemos mirado naves y sabemos que cualquier ayuntamiento nos recibiría con los brazos abiertos porque allá donde vamos generamos riqueza», indicó Florentino Frade Busta, jefe de división de Asturias.

Urgen la creación de una salida al polígono y se ofrecen a «poner los materiales o la mano de obra» si hace falta. No sería la primera vez. En 1995, sus propios trabajadores asfaltaron el camino a pesar de ser público. «Gastamos lo que de aquella eran 450.000 pesetas y se nos intentó multar por considerarlo un arreglo ilegal», rememora Ángel Garrido, jefe de la sucursal de Viella.

En este tiempo, «lo máximo que hemos conseguido ha sido un desbroce que ya no existe», según Ángel Garrido, quien explica que han tenido más de diez reuniones con la administración en los últimos ocho años para intentar negociar el arreglo, pero «la respuesta siempre es que no hay partida presupuestaria».

Una demanda que, según fuentes municipales, que van a revisar el expediente para contrarrestar esta versión, no se debe a que haya habido abandono, ya que dos concejales han ido específicamente en varias ocasiones a conocer de primera mano la situación de la empresa.

La raíz de este desacuerdo podría residir en una falta de entendimiento en cuestión de competencias y accesos, ya que como la propia directiva cuenta los propietarios del polígono les ofrecieron participar en la construcción de un acceso desde el polígono con un coste de 120.000 euros que prefirieron rechazar por considerarlo «exorbitante» y poco provechoso.

Los deficientes accesos a la nave de Hierros y Aceros de Santander, industria del sector metalúrgico, les ocasiona, alegan, pérdidas de clientes e inversores. Pero, según su versión, hay más problemas. Los camiones deben retroceder debido a la estrechez del firme, lo que ya ha provocado más de un pinchazo o caída de las cargas por valor de miles de euros al pisar las vigas que todavía quedan de Adif. «Un transportista portugués nos ha llegado a decir que esto era peor que Senegal y eso que había trabajado allí», aseguró Frade. Todo esto ha provocado que la gerencia derivase las últimas incorporaciones a otros centros fuera de Asturias.

Además, lamentan que las fincas colindantes están «abandonadas» con más de dos metros de maleza, lo que provocan «insalubridad» y son aprovechadas para dejar escombro de forma clandestina.