Un juez permite a una familia de Llanera optar a becas de comedor en Oviedo

Un grupo de niños en un desayuno en un colegio ovetense. / ALEX PIÑÁ
Un grupo de niños en un desayuno en un colegio ovetense. / ALEX PIÑÁ

El Contencioso da la razón a los demandantes y rechaza la ordenanza municipal que obliga a estar empadronados en la capital para lograr la ayuda

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Los españoles son iguales ante la ley y no se les puede discriminar por motivos ideológicos, sexo o religión. Desde ayer, y para solicitar becas de comedor en Oviedo, por el padrón municipal tampoco. Da lo mismo vivir en La Corredoria que en Lugo de Llanera si los alumnos estudian en un centro del municipio.

Eso es lo que entiende el magistrado titular del Juzgado Contencioso -Administrativo número 1 de Oviedo, Juan Carlos García López, para estimar el recurso de una familia llanerense a la que el Ayuntamiento de Oviedo negó el pasado marzo la concesión de una ayuda por no estar filiada en el municipio donde sus hijos acuden a clase.

La sentencia, que puede obligar al Consistorio a revisar las bases de la convocatoria, tacha la exigencia de estar empadronado en Oviedo para optar a la línea de subvenciones «contraria al artículo 14 de nuestra Constitución» y abre la puerta a que familias en la misma situación interpongan nuevos recursos. Es más, López, al incoar el procedimiento, y dada la línea argumental del abogado de los demandantes -por vulneración de derechos fundamentales- envió un oficio al Ayuntamiento para que anunciara que se había interpuesto el recurso. Lo firmó Ana Taboada y se publicó en el BOPA el pasado 7 de mayo. Según fuentes municipales, nadie más se personó.

Argumenta el juez, en contra de los criterios de la defensa del Ayuntamiento y del Ministerio Fiscal, que dada la motivación de la convocatoria, subsidiar los almuerzos de los estudiantes, la residencia es irrelevante. Falla a favor de los demandantes y en contra de Abogacía Consistorial, que basó su alegato en que otros concejos del Principado incluyen el empadronamiento como condición necesaria para optar a estas mimas ayudas. Y así lo entiende el juez, que explica que el «elemento diferenciador de relevancia» en las líneas de ayuda de los ayuntamientos «es la condición de vecino». Pero en este caso no le parece suficiente.

El argumento tiene miga. Afirma López que, «sería un contrasentido» que niños que asisten a un mismo comedor y que estén sentados en la misma mesa, «teniendo una misma situación económica familiar o incluso alguno de ellos más desfavorecido», uno disponga de ayudas para el comedor escolar por «la sola circunstancia de residir en este municipio y no el otro, aun cuando su situación económica fuera incluso de peor condición».

Resuelve que dado el caso y la naturaleza de la beca, el Ayuntamiento generaría desigualdad entre alumnos de una misma clase diferenciándolos solamente por el lugar en el que viven. Para el juez lo importante es el colegio al que se asiste y no la condición de vecindad. A mayores, también desoye al Ministerio Público, que no veía vulnerado el principio de igualdad y solicitó el rechazo del recurso.

A juicio del magistrado, para conciliar la vida laboral y familiar, «no es desde luego una realidad infrecuente que los niños no asistan a centro escolar de municipio en el que vivan sino que acudan a otro próximo por razón de ser en ese lugar el centro de trabajo de uno de los progenitores», señala el López. Además, entiende que el dato del centro de trabajo de los progenitores es circunstancia equivalente al hecho de domicilio como criterio de admisión a plaza en centro docente.

Así, falla que la solicitud de beca sea admitida y tramitada recibiendo, «en caso de suplir el resto de requisitos, la subvención que proceda». La sentencia no es firme y puede ser recurrida.

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